Luisa de Marillac, Carta 0438: A mi querida Sor Juana Lepintre

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad, sierva de los Pobres Enfermos

Nantes

(septiembre 1653)

Mi querida Hermana:

Por fin ha sido del agrado de nuestro buen Dios servirse del señor Alméras1 para aportar algún remedio a las penas y dificultades que están sufriendo todas hace ya tanto tiempo, y especialmente usted, querida Hermana, a quien Nuestro Señor ha escogido para llevar tan pesada carga, pero como era carga impuesta por El, espero, querida Hermana, que su bondad la ha ayudado mucho: ¡sea eternamente bendito su santo nombre! Espero asimismo que su gracia seguirá comunicándole fortaleza y valor, para que su bondad lleve esta obra a su perfección. Yo ya me había prometido el consuelo de verla pronto por aquí; pero puesto que no es la voluntad de Dios y es usted necesaria todavía ahí durante algún tiempo, bien sabe que nuestra felicidad consiste en abandonarnos por completo a su dirección. Escribo a Sor Ana2 por orden del señor Vicente para que aproveche la primera oportunidad que se presente, sin más dilación, y vaya a Richelieu.

No puedo escribir hoy a Sor Luisa;3 basta con que le diga usted el día en que tiene que partir con Sor Ana, y que es nuestro muy Honorable Padre quien se lo ordena. No es para que ambas permanezcan juntas por mucho tiempo; pero allí deben aguardar a recibir órdenes de lo que tienen que hacer. Le ruego, querida Hermana, que presente mis excusas a Sor Enriqueta4 por no haberle escrito; y a todas nuestras Hermanas, que la visita del señor Alméras me ha proporcionado un gran consuelo, esperando que Nuestro Señor se habrá servido de este medio para derramar abundantes bendiciones sobre toda esa familia, en general y en particular. Así lo deseo con todo mi corazón, y le ruego que no se inquiete si no siente de inmediato completa calma y consuelo, mediante una tranquilidad bien afianzada, porque ya sabe usted que el bien se hace poco a poco. Espero noticias suyas, que hace mucho no recibo, y me propongo escribirle más extensamente.

Creo que nuestra Sor Ana tiene algún dinero; le ruego, querida Hermana, que si no tiene bastante para el viaje de las dos, se lo consiga usted y me diga cuánto ha pedido prestado en esa ciudad; yo lo devolveré si se trata de personas cuya dirección me es conocida aquí. Nuestra Sor Santos ha recibido la Extremaunción; ruegue por ella y por toda la Comunidad que saluda a la suya. Pida también por mí que soy, con todo mi corazón, en el amor de Jesús Crucificado, su muy humilde hermana y servidora.

P.D. Se me olvida decirle, querida Hermana, que vamos a enviarles dos Hermanas5 a principios de la semana, si Dios quiere. Si es necesario avisar a los señores Padres de la marcha de las Hermanas, será mejor que alguna persona de la ciudad haga llegar hasta ellos la noticia, con suavidad, pero que no sean ustedes.

  1. Señor Alméras (ver C. 197 n. 2).
  2. Ana Hardemont (ver C. 120 n. 2).
  3. Luisa Michel (ver C. 406 n. 3).
  4. Enriqueta Gesseaume (ver C. 86 n. 1).
  5. Nicolasa Harán (ver C. 528 n. 1).

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