Hija de la Caridad, sierva de los Pobres Enfermos
Etampes
Hoy, 19 de junio (1653)1
Mi querida Hermana:2
Es verdad que tiene usted sobrados motivos para sentir tedio al llevar tanto tiempo sola y sin recibir noticias nuestras con la frecuencia que yo debería; le pido perdón por ello. Siempre pensé que iba usted a poder venir mucho antes y espero, de no regresar usted dentro de poco, enviarle una de nuestras queridas Hermanas. Entre tanto, querida Hermana, estoy segura de que habrá usted pedido mucho a su Angel de la guarda que la acompañe de manera más especial, que habrá estado usted muy sobre si para practicar tanto como haya podido sus reglas, sobre todo la que nos recomienda servir a los pobres con cordialidad y mansedumbre, y que se complace en instruir lo mejor que puede a esas criaturitas rescatadas con la sangre del Hijo de Dios, para que puedan alabarle y glorificarle eternamente.
No le recomiendo la modestia y recato y que no trate con el mundo sino lo menos posible, porque estoy segura de que tiene usted estas cosas en grande estima. No dude de nuestro especial afecto y tenga la seguridad de que nuestras Hermanas y yo hablamos a menudo de usted, con alegría por el servicio que está prestando a nuestro Señor, y con dolor al pensar que se encuentra usted sola. Suplico a su bondad sea su fortaleza y su consuelo, y soy en su santísimo amor, mi querida Hermana, su muy humilde hermana y servidora.







