Hija de la Caridad sierva de los Pobres Enfermos
Brienne
Hoy, 26 de octubre (1652)1
Mi querida Hermana:
Mucho me disgusta no encontrar ocasión para escribirle y voy a aventurarme a mandarle ésta con riesgo de que se pierda. Si llega a su poder, le ruego nos comunique cuanto antes noticias suyas: tenemos tantas enfermas por todas partes, que estoy inquieta por su salud.
Me había usted dicho, querida Hermana, que la manteca estaba ahí a muy buen precio y que podría usted procurárnosla derretida. Le ruego que se informe cuánto costaría puesta aquí, es decir, con los portes, y si ve que no nos saldría a más de seis sueldos la libra, nos haría usted un gran favor mandándonos la mayor cantidad que pudiera, cien libras o más.
Creo que no le he dicho que la divina Providencia ha llamado, por fin, a Polonia a tres de nuestras Hermanas2 para el servicio de aquellos pobres; aún no tenemos noticias de su llegada, pero sí las hemos recibido cuando se hallaban a mitad de camino. Ya sabe usted que siempre hay peligros en el mar y esto hace que las encomiende a sus oraciones, como a mí misma también, que soy en el amor de Jesús…
Mis cordiales y afectuosos recuerdos a Sor Juana.







