Luisa de Marillac, Carta 0392: (A Sor Cecilia Angiboust)

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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(Angers)

(hacia 1651)1

Mi querida hermana:2

Es verdad que se me ha hecho muy largo esta vez el tiempo en que he estado esperando sus apreciadas noticias. Alabo a Dios con todo mi corazón por no haber habido otra causa que le impidiera dármelas sino sus santas ocupaciones. Mucho deseo que el santo amor de Dios las haga meritorias y que El siga derramando sus gracias sobre todas nuestras Hermanas para que se conserven en el estado en que me dice usted. Las abrazo a todas afectuosamente y las suplico que dirijan con frecuencia la mirada a la eternidad para que la esperanza de las rosas les consuele de las espinas. Es necesario trabajar por adquirir la igualdad de ánimo y la paz interior en todas las circunstancias que puedan presentarse, lo que parece en extremo difícil; pero podemos servirnos de dos o tres medios para lograrlo, que nos serán de gran ayuda: es, mis queridas Hermanas, el habituarnos a recibir los motivos de descontento como venidos de la mano de Dios, que es nuestro Padre y que sabe lo que nos conviene. El otro medio es pensar que la tristeza que pueda embargarnos no durará siempre; que apenas hayan transcurrido algunas horas, el sentimiento que nos domine será distinto del actual. Y el tercer medio para conservar la paz en medio de nuestras pequeñas turbaciones, es pensar que Dios ve nuestro estado, que, si amamos ese estado por amor de El y para cumplir su santísima voluntad, lo que en el momento presente nos causa mucha pena, se convertirá un día en gran consuelo. Y esto es completa verdad. No pensemos, pues, sino en hacer el bien para agradar a Dios; la carencia de ayuda exterior por parte de las criaturas nos servirá para avanzar en la perfección del santo amor; porque ¿saben ustedes, queridas Hermanas, lo que hace Nuestro Señor cuando un alma está abandonada y desprovista de todo consuelo y ayuda de las criaturas, y es al mismo tiempo lo bastante feliz y animosa para hacer de esa situación el uso que acabo de decir? Se complace en ser la amada dirección de tales almas; y aun cuando ella no sintiera esa asistencia, puede estar segura de que Dios no permitirá que haga nada que le desagrade, que es cuanto podemos desear.

Encomiendo a todas nuestras Hermanas a sus oraciones, y también a mi, que soy en Nuestro Señor, querida hermana, su muy humilde (hermana y servidora).

  1. C. 392 Ms A, Sor Chétif, 1, n. 14. Copia.
  2. Carta copiada por Margarita Chétif (serie Angers). Como ya hemos dicho, los Administradores del Hospital pidieron el traslado de Cecilia Angiboust en carta de 19 de septiembre de 1651.

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