Luisa de Marillac, Carta 0391: A mi querida Sor Juana Lepintre

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad, sierva de los Pobres enfermos

Nantes

Noviembre (1651)1

Muy querida Hermana:

Por fin su viaje2 transcurrió felizmente por lo que alabo a Dios con todo mi corazón; me parece que Sor Enriqueta ha regresado muy contenta, no me dice usted nada de ello.

No he dejado de enseñar su carta al señor Vicente, como lo deseaba usted; todavía la tiene en su poder, y ello es causa, querida hermana, de que tal vez no conteste a todo lo que me comunicaba, por no recordarlo de momento. No deje de decirme de nuevo, querida hermana, lo que quede sin respuesta.

Quisiera, querida hermana, que pusiera usted un poco de atención en las disposiciones de espíritu y en la capacidad de todas las hermanas de esa querida familia y me señalara usted la que le pareciera ser más apta para ir a ocupar el puesto de nuestra Sor Ana3 en Hennebont. Al principio pensé que podría regresar allá, pero después he sabido que es mejor no vuelva. ¿Le da a usted satisfacción? Dígame, por favor, en qué medida la emplea y cómo le parece a usted que lo desempeña. Tengo también un gran deseo, querida Hermana, de saber si su paso por Angers le ha hecho encontrar mejor la estancia en Nantes, en donde Dios le ha dado tantas bendiciones, aunque lo haya hecho por caminos de espinas y cruz.

Le ruego me diga los nombres y lugares de origen de todas nuestras hermanas y si son ustedes diez, ahora que Sor Ana está ahí, y si sus señores no dicen nada de ello.

Salude de mi parte a Sor Enriqueta4 y dígale que su carta me ha agradado mucho. Espero que siga dándonos noticias suyas de vez en cuando; hoy me es imposible escribirle. Me parece que hace mucho que Sor Marta5 no nos dice ni palabra, y tengo muchos deseos de saber de ella, si sigue siendo fuerte y animosa, y sobre todo tengo deseos de saber si todas nuestras Hermanas son fieles a su vocación. Así lo deseo con todo mi corazón y que nos recuerden ustedes en sus oraciones, como lo espero del vínculo estrecho con el que Nuestro Señor nos ha unido juntas y que durará por toda la eternidad, que es su santo amor, en el que soy su muy humilde y obediente hermana y servidora.

  1. C. 391 Rc 3 It 332. Carta autógrafa.
  2. Juana Lepintre y Enriqueta Gesseaume habían ido a pasar unos días a Angers.
  3. Ana Hardemont que se encontraba en Nantes.
  4. Enriqueta Gesseaume, a quien el señor Vicente había escrito fuera a Hennebont como Hermana Sirviente, aunque dejándola en libertad de aceptar o no (ver carta SVP, IV, 240; Sig., IV, 251).
  5. Marta Dauteuil (ver C. 178, n. 1).

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