Luisa de Marillac, Carta 0374: Al Señor Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CREDITS
Author: Luisa de Marillac .
Estimated Reading Time:

Hoy, 5 de julio de 16511C. 374 Arch. de la Mission. Carta autógrafa. El borrador, a lápiz, en Rc 2 It 315.)

Mi muy Honorable Padre:

La manera en que la divina Providencia ha querido que le hablara en toda ocasión hace que en ésta, en que se trata del pensamiento de ejecutar la santísima voluntad de Dios, le hable muy sencillamente de aquello que la experiencia nos ha hecho ver podría impedir el afianzamiento de la Compañía de las Hijas de la Caridad, si no es que Dios ha dado a entender quiere su completa destrucción a causa de las faltas, generales y particulares, que en ella se dan, sobre todo desde hace algunos años, de las que en verdad y delante de Dios, miserable de mí creo ser si no la única, por lo menos la principal causa, tanto por mis malos ejemplos como por mis negligencias y poco celo en cumplir fielmente mi deber. Y ésta es una de las principales necesidades que hay que remediar desde ahora pensando en el porvenir: poner al frente una persona que dé mejor ejemplo.

La segunda necesidad es que nuestra forma de vida quede redactada por escrito para poder darla a los lugares en que haya Hermanas capaces de leerla y guardarla reverentemente sin mostrarla a las personas del mundo ni darles copias. Y para que todas en la Compañía pudiesen tener conocimiento de ello, aquí en París podría la Hermana Sirviente leerla todos los meses, reuniéndose con este fin las Hermanas de las Parroquias, parte de ellas un día y la otra parte quince días después.

Y para las Hermanas de las aldeas o lugares en que no fuera a propósito darla, tanto porque no supieran leer suficientemente o porque no ofrecieran bastante seguridad, se les podría hacer esta lectura en tiempo de visita o cuando ellas viniesen a la Casa.

Y dado que en la Compañía habrá siempre espíritus poco cultivados, además de que el ejercicio suele degenerar en costumbre, seria necesario que cada articulo llevara la explicación de la intención con que debe hacerse lo que prescribe.

Es de creer que la flaqueza y ligereza del espíritu necesitan verse ayudadas por un establecimiento sólido en que apoyarse para vencer las tentaciones contra la vocación que puedan asaltarlas.

Y el fundamento de este establecimiento, sin el cual me parece es imposible que la Compañía pueda subsistir ni que Dios saque de ella la gloria que a todas luces parece ha querido le tribute, es la necesidad de que dicha Compañía sea erigida, bajo el titulo de Compañía o el de Cofradía, totalmente sometida y dependiente del gobierno venerable del muy Honorable General de los Reverendos Señores Sacerdotes de la Misión, con consentimiento de su Compañía, para que, estando agregadas a ella, puedan ser participantes del bien que en la misma se hace, a fin de que la divina bondad, por los méritos de Jesucristo y las oraciones de la Santísima Virgen, les conceda la gracia de vivir del espíritu que anima a dicha honorable Compañía.

Estos son, mi muy Honorable Padre, los pensamientos que no he querido ocultarle, sometiéndolos por completo al juicio que Dios quiera haga de ellos su caridad, como su divina bondad me ha hecho la gracia de venir haciendo desde hace veintiséis años en que su misericordia me puso bajo la santa dirección de usted, para cumplir su santísima voluntad, haciendo de mí en la forma que El sabe he de ser toda mi vida, mi Muy Honorable Padre, su muy humilde hija y agradecida servidora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *