Hija de la Caridad, sierva de los Pobres enfermos
Nantes
Hoy, día de San Andrés (1650)1
Mi querida hermana:
Estas líneas son sólo para anunciarle la llegada acá de nuestra querida Hermana,2 en buena salud, gracias a Dios. ¡Ah! querida hermana, ¡cómo la hemos recibido al venir por orden de la obediencia! y ciertamente toda la Compañía le hemos dado muestras de afecto. No he tenido tiempo más que para leer aprisa su carta que nos encontró (sumidas) en el dolor por la gravedad extrema de la enfermedad de nuestra Sor Ana de la Thalonniere, que era de Saintonge, la cual falleció al día siguiente de la llegada de nuestra Hermana, el martes después de comer; hoy, día de San Andrés se la ha enterrado. Esto es causa, mi querida hermana, de que no tenga tiempo de contestar a su apreciada carta, que me hace amar cada vez más su buen corazón, y sólo le digo que creo ha debido de haber cartas se han perdido, porque, además de las que le escribí con nuestras Hermanas de Hennebont,3 lo hice también por el primer correo después de su partida para avisarle que se las enviábamos, y me parece que el señor Vicente me ha dicho que de entonces acá él también le ha escrito. Puedo asegurarle, querida Hermana, que su caridad es siempre la misma hacia usted y su alma, y yo lo mismo o más que nunca, en el amor de Nuestro Señor, querida Hermana, su muy humilde servidora y afectísima hermana.
P.D. Salude de nuestra parte a todos esos señores y a nuestras Hermanas, a quienes abrazo con todo mi corazón.







