Luisa de Marillac, Carta 0330: A Sor Juana Cristina

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Liancourt

(Hacia 1650)1

Querida hermana:2

He comunicado su carta al señor Vicente y ha accedido a que se la descargue a usted del manejo del dinero y se le encomiende a Sor Maturina3 quien deberá aceptarlo gustosamente puesto que es la divina Providencia la que se lo ordena, y Sor Juana Pangoy4 tendrá el cuidado de continuar la asistencia a los pobres enfermos con usted, Sor Juana, en la forma en que han visto lo hacía Sor Isabel. A usted, Sor Juana Cristina, la santa obediencia la hace Hermana Sirviente, de tal suerte que de las tres que son ustedes no formen más que una voluntad y un solo corazón.

Desde que tenemos Hermanas en Liancourt, no he visto, por la gracia de Dios, que haya habido contradicción entre ellas. Espero de su infinita bondad nos continúe esa misma gracia. Al decir que Sor Juana Pangoy tendrá cuidado de los enfermos de las aldeas, entiendo que lo hará con usted, Sor Juana; pero ella le enseñará en qué forma hay que servirles. Sor Maturina se encargará de apuntar todos los días los ingresos y gastos, cuando los haya, y así todo será muy fácil; sí, queridas hermanas, ¡cómo el deseo de amar a Dios y la práctica de ese santo amor (suavizan) maravillosamente todas las cosas! ¡Qué consuelo tan grande es para las almas buenas tener ocasiones en que poder manifestar a Dios el amor que le profesan, como las que tienen ustedes con el servicio que prestan a los pobres!

Recuerde, Sor Juana Cristina, las penas interiores que la han afligido cuando estaba usted en lugares en los que tenía poco trabajo. Suplico con todo mi corazón a Nuestro Señor que bendiga sus afanes y les haga comprender lo felices que deben sentirse por la gracia que El les otorga. ¡Y qué pesarosas están ya las que la han perdido por no haberla apreciado! Mucho tenemos que humillarnos y desconfiar de nosotras mismas, tanto más cuanto que no tenemos mayor enemigo que nuestro amor propio. Pidamos a Nuestro Señor esta gracia y créanme en su santo Amor, querida hermana (su muy humilde hermana y servidora).

P.D. No sé si les he comunicado la muerte de nuestra buena Sor Luisa Proust.5 No ha estado más que seis días enferma. Pidan a Dios por ella.

  1. C. 330 Rc des pieces… p. 666-7. Copia.
  2. Juana Cristina Prévost (ver C. 140, n. 2).
  3. Maturina Guérin (ver C. 326, n. 2).
  4. Juana Pangoy (ver C. 220, n. 4).
  5. Luisa Proust, de Parthenay, entró en la Compañía de las Hijas de la Caridad hacia 1646-1647. Después de una breve estancia en Liancourt, en 1649, regresó a París y murió en 1650.

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