Nantes
Hoy, 2 de mayo de 16501
Muy querida hermana:2
Ayer recibí, al mismo tiempo, tres cartas suyas, una del 3 de este mes, otra del 10 y otra sin fecha; pero que sin duda hace mucho tiempo que está escrita, puesto que me dice en ella que ha de venir el señor Truchart. No puedo expresarle el consuelo que he tenido al ver que tanto usted como todas nuestras Hermanas se hallan en la disposición que me dice; así es, querida hermana, como tenemos que ser de Dios. No dejaré de comunicar al señor Vicente sus dos cartas relacionadas con la propuesta que les han hecho de poner un cocinero y un administrador. Por lo que se refiere al administrador, ya le he dicho al señor Truchart3 que sería para ustedes de gran ventaja que lo hubiera, así lo desearíamos, pero con la condición, sin embargo, de que su mujer no interviniera para nada en el servicio de los pobres; en cuanto al cocinero, veo en ello muchos inconvenientes; pero hay que dejar obrar a los señores, a los que le ruego salude respetuosamente de mi parte. Me extraña mucho que el señor Truchart no esté contento, porque me parece haberle dicho todo lo que podía decirle, estamos muy agradecidas por la caridad que tiene con nosotras. Queridas Hermanas, por lo que se refiere a su regreso, creo no será tan imprevisto que no tengan ustedes tiempo de avisárnoslo para que podamos recibir órdenes del señor Vicente sobre lo que tengan ustedes que hacer, además de lo que ya les he dicho. Suplico a todas nuestras Hermanas que permanezcan fuertemente adheridas a lo que disponga la divina Providencia, amando esas disposiciones y abandonándose de nuevo a ellas, con la seguridad de que si le somos fieles hasta ese punto, su bondad no nos abandonará y todo lo que al presente nos causa pena, redundará en nuestro mayor consuelo, si así es del agrado de Dios y para su gloria, en el amor de quien soy, queridas hermanas, su muy humilde hermana y servidora.







