Mi muy Honorable Padre:
Suplico muy humildemente a su caridad me conceda mañana algún cuarto de hora para que pueda recobrar lo que parece perdí ayer con la ocasión que la divina Providencia me ofrecía. No sé si debo atribuirlo al temor o a mi orgullo que me hace siempre retroceder cuando tengo que hablar de mí.
Aquí tiene la respuesta de la señora Romilly.2
Le ruego se tome la molestia de decirme si debo mandar su carta a la señora Presidenta de Lamoignon3 aunque no venga la señora Princesa4 y si es conveniente invitar a la señora de Brienne5 que está ya de regreso en esta ciudad.
Le incluyo una breve memoria que he hecho de los puntos de los que, si a usted le parece oportuno, podría tomarse la molestia de hablar en la Junta, y le ruego me diga dónde va a celebrarse para comunicárselo a la señorita de Lamoignon.
Tenga la bondad de decirnos si hemos de avisar a nuestras Hermanas de Serqueux que nos manden a la muchacha de que nos hablan. Le incluyo también una carta de los señores de Gien,6 ¿qué hemos de contestarles? ¿No urge más hacerlo a la señora Duquesa de Ventadour?7
Ayer también se volvió a marchar otra Hermana con el hábito y sin decir palabra, es la de San Cloud. ¿Qué quiere decir esto? ¿No sería necesario dar una reprensión que les fuera sensible a algunas, para ver si se desterraba esta costumbre? Porque ésta nos pidió una vez marcharse y se lo concedimos, pero se quedó por su propia voluntad. Me parece que Dios nos habla a través de estas ocasiones, no sé si para destruir la obra o para afianzarla.¿Haría el favor su caridad de pensar en ello y decirme con toda libertad si soy yo el Jonás que habría que arrojar al mar? Soy de Dios para todo lo que le plazca, y de usted, señor, su muy obediente hermana y agradecida hija.
- C. 306 Rc 2 It 268. Carta autógrafa. Dorso: noviembre 1649 (o.l.).
- Con relación a un proyecto de matrimonio de Miguel Le Gras (ver C. 296).
- Señora de Lamoignon (ver C. 87 n. 1).
- La Princesa de Condé (ver C. 302 n. 5).
- Señora de Brienne (ver C. 94 n. 5).
- Gien, pequeña localidad a orillas del Loira.
- La Duquesa de Ventadour, de soltera, María de la Guiche. Casó en 1645, se quedó viuda en 1649. Señora de la Caridad muy entregada. Pidió Hijas de la Caridad para Santa María del Monte, en la región de Normandía. En 1658, volvería a pedirlas para Ussel, localidad que dependía del ducado de Ventadour. Amiga de Luisa de Marillac, estaba a su lado en el momento de su muerte. La Duquesa de Ventadour murió en 1701, en su palacio de Santa María del Monte.







