Luisa de Marillac, Carta 0298: Al señor Vicente para entregar a Sor Juliana Loret

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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[1]C. 298 (L. 256) .  p.295

[agosto 1649]1

Muy querida Hermana:

Creo que habrá usted recibido hoy unas cartas mías. He escrito también al señor Vicente, pero no había recibido todavía la deplorable carta que me envía usted. No podemos dormirnos en este asunto, tiene demasiada importancia. Ruegue al señor Vicente que le dé audiencia, pero que le digan que se trata de cosa urgente, y póngale al corriente de todo; háblele incluso de la conducta del señor Provost. Preciso es que el diablo tenga grandes designios de perder estas almas; tenga sobre todo mucho cuidado de que Sor Ana María no salga. Haga saber al señor Vicente el sentimiento de su tía y dígale que yo le suplico muy humildemente apruebe que esta Hermana quede encerrada. Si tuviéramos alguna habitación segura, podríamos hacerlo ahí, pero no veo otra solución más que la de mandarla a Santa María, como si fuera a hacer ejercicios espirituales. Como es sobrina de una de sus religiosas, no nos negarán esta caridad; porque si sale, preveo muchos inconvenientes. En cambio, si se utilizan medios poderosos para impedirlo, quizá puedan servir para detener el curso de esta costumbre y que los espíritus flacos de nuestra compañía no la continúen; de no detenerse, preveo sea la ruina total. Bien lo merecemos, en particular yo por mis miserias e infidelidades (A ver) si le explica usted bien todo esto al señor Vicente y cómo el que vean a las jóvenes salir de con nosotras con tantas libertades, puede ser peligroso de escándalo para todo el mundo y de disgusto para los espíritus más rectos. Haga con rapidez todo lo que pueda y ruegue a Dios por mí que soy en su santo amor, querida Hermana, su obediente hermana v servidora.

P.D. Me extraña cómo esta Hermana ha podido con tanta libertad hacer esas escapadas que me dice usted. En nombre de Dios, mi querida Hermana, vigile bien todo lo que ocurra. No sé si le ha quitado usted sus llaves; hay que hacerlo, pero sin que sospeche que es por desconfianza.

  1. C. 298 Rc 2 It 256 bis. p. 1.a y 3.a Carta autógrafa. Dorso: agosto 1649 (o.l.).

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