Luisa de Marillac, Carta 0294: A mi querida Sor Ana Hardemont

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CREDITS
Author: Luisa de Marillac .
Estimated Reading Time:

Hija de la Caridad sierva de los Pobres

Montreuil

Hoy, 23 de julio (1649)1

Mi querida Hermana:2

He tenido gran contento con el regreso de María Gallois3 que nos ha traído noticias de usted y de Sor María.4 Alabo a Dios porque son buenas y suplico a su bondad siga dándoles la salud que hasta ahora les da para su servicio en la persona de los pobres. Siento mucho no poder al presente enviarle una Hermana. He mostrado su carta al señor Vicente que opina tomen ustedes una (mujer?) como propone usted en el caso de que se vean apuradas; pero si espera usted poder darse una vuelta por aquí, veremos entonces juntos lo que más convenga. La señora Princesa5 nos hace un gran honor acordándose de nosotras; cuando la vea, preséntele, Hermana, mis humildes respetos y servicios. Suplico a Dios con todo mi corazón le dé un feliz alumbramiento. Salude también de mi parte a la señorita de Mounille,6 aprecio mucho y agradezco todas las bondades que tiene con ustedes. Es verdad, querida Hermana, que la ausencia del señor Vicente7 ha sido muy dolorosa para nosotras por el temor a los peligros que podía encontrar; pero tal ha sido la santísima voluntad de Dios, que su santo Nombre sea eternamente bendito, como también por todas las gracias que su bondad ha concedido a toda nuestra Compañía en esos tiempos tan turbulentos; toda nuestra vida es demasiado poco para agradecérselas; le ruego, Hermana, y también a Sor María, que nos ayude a cumplir esa obligación. Acabo de recibir su carta por medio del hijo de su zapatero, a quien atenderemos en todo lo que podamos. Le agradezco nos haya usted enviado por María Gallois los dos libros; tan pronto como ella llegó, dimos a Sor Hellot el que le enviaba usted. La pobre María ha llegado a buen puerto, gracias a Dios. Siento mucho que no haya usted podido retener a su hijo en el hospital, puesto que el señor Conde8 le había colocado ahí. ¡Si supiera usted las dificultades que hay ahora en París para colocar a nadie! No es creíble. Bien se echa de ver que la guerra ha estado aquí mucho tiempo y que todo el mundo se ha empobrecido. Le aseguro que, al principio de la guerra, se creía que las parroquias iban a tener que devolvernos a las Hermanas; sin embargo, la divina Providencia ha permitido que hubiera más limosnas para los pobres enfermos y vergonzantes que las que nadie se hubiera nunca atrevido a esperar. Parecía también que las Señoras Oficiales (de la Junta) y otras ponían más cuidado en hacerse con trigo para los pobres que para ellas mismas. Mucho tenemos que alabar a Dios por ello.

He hablado al señor Vicente de lo que me dice usted de parte de los Príncipes de Harcourt. Asegúreles que no ha cambiado su voluntad de ejecutar el deseo del difunto señor Conde de Lannoy9 y que volverá a pensar detenidamente este asunto; y yo, querida Hermana, le ruego crea que no dejaré de urgirle, esperando que Dios sea glorificado con ello; en su Amor y en el de su Hijo Jesús Crucificado, soy, querida Hermana, su muy humilde y afectísima hermana y servidora.

P.D. Todas nuestras Hermanas la saludan afectuosamente. Nuestra querida Hermana se fue con nuestro buen Dios, y otra de nuestras Hermanas, que usted no conoce, está muy mal

  1. C. 294 Rc 3 It 252. Carta autógrafa. Dirección, letra de Sor Hellot.
  2. Ana Hardemont (ver C. 120 n. 1).
  3. María Gallois (ver C. 257 n. 4).
  4. María Lullen (ver C. 200 n. 3).
  5. La princesa de Harcourt residía en Montreuil-sur-Mer.
  6. Señora de la Caridad de Montreuil-sur-Mer.
  7. El señor Vicente estuvo ausente de París desde el 14 de enero al 13 de junio de 1649.
  8. El Conde de Lannoy (ver C. 71 n. 10).
  9. El Conde de Lannoy (ver C. 71 n. 10).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *