Luisa de Marillac, Carta 0288: A Sor Juana Lepintre

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Nantes

Hoy, 22 de mayo (1649)

Mi querida Hermana:

Ayer le enviamos tres hermanas;1 no deje usted de mandar cuanto antes a Sor Enriqueta2 y a Sor María Thilouse3 a Richelieu, como el señor Vicente lo ha ordenado;4 allí esperarán sus órdenes para dirigirse a otro lugar. Le encargo a usted que no lo sepan hasta la víspera de marchar. Ruegue al señor de Jonchères y a la señorita de La Carisiere que se tomen la molestia de preparar a esos señores a que acepten el cambio y siga en todo lo que ellos le digan. No hemos mandado dinero para el viaje de estas hermanas pensando que ellos no lo negarán. Le aseguro que Nantes nos resulta muy caro; sin embargo, si no quisieran dar ese dinero, le ruego a usted lo pida prestado, prometiendo que aquí lo devolveremos. El viaje no es largo,5 de modo que déles usted lo menos posible; y si los señores Padres quieren contribuir al gasto de las que han ido ahí, reciba lo que les den y mándenoslo por nuestras Hermanas. Les hemos mandado una joven que devolvemos a Saint Méen; ruegue usted a la señorita de La Carisiere que le ayude a encontrar una buena guía para acompañarla; nuestras Hermanas llevan dinero para ese viaje.

Espero mucho del establecimiento de Nantes, ya que una de las señales de la calidad de una obra es la persecución. Las tres Hermanas que les hemos enviado van en muy buenas disposiciones, tienen gran afecto a su vocación y espero que han de ayudarles a cumplir la santísima voluntad de Dios. Le ruego, querida hermana que advierta a Sor Juana6 y a las demás que no hablen del pasado; no sirve más que para desalentarse unas a otras. No deben mirarlo todo más que para alabar a Dios por haber preservado del naufragio a las que han permanecido firmes y para reconocer las ocasiones que nos da de sufrir por su amor, al que pido con todo mi corazón que tome entera posesión, en esta santa fiesta,7 de todo cuanto somos. Ruegue a Dios por toda la Compañía, ya que su bondad permite se vea probada tantas veces y por varios motivos, que deben servirnos de provecho. Le ruego que hagan una novena ante el Santísimo Sacramento por las necesidades de nuestros asuntos y para pedir por varias personas que se nos han encomendado y a las que estamos muy agradecidas.

Abrazo con todo mi afecto a todas nuestras queridas Hermanas y soy de ellas y de usted, querida Hermana, en el santísimo Amor, su muy humilde hermana y servidora.

  1. María Noret, Renata Delacroix y Catalina Baucher.
  2. Enriqueta Gesseaume (ver C. 86, n. 1).
  3. María Thilouse (ver C. 177, n. 3).
  4. En su carta a Luisa de Marillac, de 28 de abril de 1649, el señor Vicente opina que la salida de María y Enriqueta es necesaria (SVP, lll, 432; Síg., lll, 393).
  5. De Nantes a Richelieu.
  6. Juana de Saint-Albin (ver C. 218, n. 5).
  7. Luisa de Marillac escribe el domingo de Pentecostés, 22 de mayo de 1649

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