Luisa de Marillac, Carta 0264: Al señor Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CREDITS
Author: Luisa de Marillac .
Estimated Reading Time:

Hoy viernes [octubre 1648]

Señor:

No recuerdo bien el asunto de la carta que le ha escrito el señor cura de Serqueux, pero me ha quedado en la memoria la idea de que eran unas religiosas de cerca de Forges, a las que se acusaba de alguna grave falta por la que querían quitar la abadía a la que la posee y a la que dicho señor cura cree completamente inocente de lo que se la acusa.

Es regaliz para hacer tisana lo que le he enviado en trocitos para facilitar SU USO; pero el regaliz tiene que ser fresco y no cortarlo sino a medida que se va a necesitar, porque se pone negro. No me atrevo todavía a jactarme de que lo tenemos en nuestro huerto, porque hasta ahora no hemos podido ver más que la flor y las hojas.

Se me había olvidado decirle que la priora de Montmartre, hermana de la señorita Channelain, está a punto de morir del pulmón, y se encomienda a sus santas oraciones suplicándole le haga la caridad de que también la encomienden los padres de su Compañía para que Dios se digne hacerle misericordia.

Le devuelvo esta carta por temor de que crea usted que ha sido entregada a quien va dirigida.

Ruego a Dios que no sea largo su viaje y regrese usted en perfecta salud.

Nuestras Hermanas nos piden un jarabe que se nos ha acabado; voy a mandar a preguntar al hermano Alejandro1 si podría darnos un poco.

Puesto que su caridad me lo permite, podré ir a San Dionisio2 y quizá a Bicêtre,3 pues por este año no tengo ya nada que hacer en Liancourt, además de que creo que los señores4 se van a marchar a La Rocheguyon por un mes.

Si se marcha usted mañana,5 no tendré el honor de verle antes,¿qué será de mi pobre conciencia entre tanto? y el estado a que ha quedado reducida mi alma por mis relajaciones, pereza e infidelidades es tal que asustaría a Santa Catalina si estuviera en la tierra, ya que le parecería verla sin amor, ese amor que yo debería tener en tan alto grado y que, por su gracia, me ha hecho ser, señor, su muy obediente servidora y muy humilde hija.

  1. Hermano Alejandro Véronne, enfermero de San Lázaro (ver C. 252, n. 4).
  2. El establecimiento de las Hijas de la Caridad en San Dionisio se hizo en 1645 (ver C. 137, n. 3).
  3. Bicêtre (ver C. 94, n. 4).
  4. Los señores de Liancourt tenían su palacio en La Roche-Guyon.
  5. El señor Vicente se disponía a salir para Saint-Germain-en-Laye y después a Freneville (ver SVP, lll, 376; Síg., lll, 345).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *