Hija de la Caridad, sierva de los pobres enfermos, frente a San Lázaro, arrabal Saint Denis
(28 de agosto de 1648)
Mi querida Hermana:
En nombre de Dios, déme noticias del señor Vicente, del señor Holden,1 del señor de Marillac2 y de mi hijo. Estoy tan preocupada que si tuviera medio para hacerlo, me volvería hoy mismo, pero, por favor, no me oculten nada.
Ayer escribí a Sor Juliana,3 contéstenme a todo, háganme el favor; pongan en seguridad cuanto más puedan lo poco que tenemos, aunque lo mejor que pueden hacer es recurrir a Dios. Les ruego que durante algún tiempo haya siempre una o dos Hermanas ante el Santísimo Sacramento para tratar de ayudar a tantas almas buenas a aplacar la ira de Dios sobre nosotros.
Si al señor Vicente le pareciera bien que mi hijo se retirara a San Lázaro, yo le suplicaría humildemente le concediera este favor. No tengo tiempo de escribirle yo misma sobre este asunto, le ruego le hable usted de ello, y me crea en el amor de Jesús Crucificado, mi querida Hermana, su muy humilde hermana y afectísima servidora.
P.D. Salude de mi parte a todas nuestras queridas Hermanas; no tengan temor, pero sí una gran sumisión a la justicia de Dios y a su santa voluntad.







