Luisa de Marillac, Carta 0248: A mi querida Sor Isabel Martín

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Sierva de los Pobres, en Richelieu

Hoy, 3 de agosto (1648)

Querida Hermana:

Nuestro buen Dios la hace, pues, participar intensamente en sus padecimientos, permitiendo que se encuentre usted bastante mal, según me ha hecho el favor de escribirme el señor Gauthier.1 Suplico a su bondad le dé los consuelos que El da a las almas a las que quiere santificar por este camino. Dos cosas pueden ayudarnos mucho a ello;una, el amor que debemos tener a honrar los sufrimientos del Hijo de Dios, y otra, el pensamiento frecuente de que esta vida es de corta duración y que los padecimientos bien llevados nos conducen felizmente a la eternidad. Amémoslos, pues, querida Hermana, y hagamos muchos actos de aceptarlos de buen grado en tanto que la voluntad de Dios los quiera en nosotros. Esté usted segura de que son una señal del amor que Dios le tiene, ya que en esto la hace en cierto modo semejante a su Hijo. Sufra usted, pues, con el mismo espíritu que El, por sumisión a todo lo que Dios quiera de usted, y sírvase de todos los medios que le proporcionen para recobrar la salud. Ruego a Sor Ana2 que la cuide mucho, aunque estoy segura de que ya lo hace, pero deseo lo haga con espíritu de perfecta caridad y como un deber. Ya sé, querida Hermana, que la quiere y respeta, lo que me da la tranquilidad de que no dejará de hacer cuanto usted le pida; pero al mismo tiempo le ruego a usted que le pida con toda confianza cuantos cuidados necesite; y si le aflige el estado de sujeción a que la reduce su enfermedad, en esto también debe usted, querida Hermana, ver y amar la voluntad de Dios, a quien con todo mi corazón suplico le conceda la perfección de su santo Amor, en el que soy, queridas Hermanas, su muy humilde servidora y afectísima hermana, indigna Hermana de la Caridad.

P.D. Saludo afectuosamente a Sor Ana, y a usted le pido lo haga en mi nombre a la señora de Bachets; si está en Richelieu, dígale, por favor, que la señora Marquesa de Mortemart3 está muy preocupada con lo que haya hecho de las reliquias de su hija. Yo le ruego nos lo comunique cuanto antes.

  1. El señor Gauthier, superior de los Sacerdotes de la Misión, en Richelieu (ver C. 185 n. 2).
  2. Ana, de Richelieu (ver C. 175 n. 4).
  3. Señora de Mortemart (ver C. 182 n. 1).

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