Luisa de Marillac, Carta 0244: A mi querida Sor Bárbara Angiboust

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad

Hoy 24 de junio (1648)

Querida Hermana:

Tiene usted mucha razón en quejarse de mí porque es cierto que hace demasiado tiempo que no le he escrito, sin que pueda decirle lo que me lo ha impedido, como no sean los asuntos que con frecuencia se presentan de repente, la muerte de mi pobre y querida Sor Luisa, de Santiago de la Boucherie, las enfermedades de otras varias y la salida de algunas, todo ello unido a la confianza que tenía de poderle mandar de un momento a otro una Hermana, sin que me haya sido posible encontrarla, porque aunque hay bastantes aquí, cuando se trata de enviar alguna a cualquier lugar no sabemos en quién poner la vista, ya que las que son a propósito para una cosa, no lo son para otra; y sobre todo, querida Hermana, lo que ha hecho que no me apresurara ha sido la creencia de que no tenía usted necesidad de consuelo mientras tenía la dicha de tener ahí la Misión.1 Por fin aquí tiene usted a Sor Juana Cristina,2 a quien al señor Vicente le ha parecido bien que vaya con usted, ya que piensa que dentro de poco se la enviará a Vd a visitar a los niños y es necesario quede en su lugar alguna que pueda dar satisfacción; déle toda clase de explicaciones sobre los asuntos que tiene usted ahí. Sepa, querida Hermana, que su muchachita por el momento no es en modo alguno adecuada para nosotras. Creo que haría usted bien buscándole alguna casa para servir, con tal de que sea con personas de confianza, como en casa de algún labrador, aun cuando para empezar no hiciera otra cosa que guardar las vacas; y luego, a medida que vaya creciendo, se le podrá mandar hacer algo más. Cuando haya servido tres o cuatro años, si Dios le da voluntad de servirle con nosotras, podremos admitirla, pero será mejor que sea ella quien lo desee cuando tenga edad suficiente, que no venir ahora en que no sabe todavía lo que quiere; espero que Dios bendecirá la caridad que su corazón tiene hacia esa muchacha y le hará encontrar una buena oportunidad para colocarla, así se lo pido, y soy en su santo amor, su muy humilde hermana y afectísima servidora.

P. D. El señor Limosnero de la señorita3 ha recibido su carta no sé por qué conducto, y se la ha mostrado al señor Vicente quien juzga es conveniente no vuelva usted a hablar ni a escribir sobré el particular. Le recomiendo de manera especial a Sor Juana; no hace mucho ha estado bastante enferma; cuide usted de lo que necesite, se lo ruego, ya la conoce usted, es un alma de paz.

  1. Misión que estaba dando el señor Thibault (ver C. 240 n. 2).
  2. Juana Cristina Prévost (ver C. 140 n. 2).
  3. La «Gran Señorita» (ver carta anterior).

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