Luisa de Marillac, Carta 0226: A mi querida Sor Isabel Martín

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad, sierva de los Pobres enfermos

Richelieu

(hacia noviembre de 1647)

Muy querida hermana:1

En verdad que tiene usted sobrados motivos para quejarse de mí, y le pido muy humildemente perdón por no haberle escrito más a menudo; pienso querida Hermana, que si hubiera estado usted en otro lugar, hubiera yo tenido más cuidado, pero tengo que confesarle que me hallo muy tranquila cuando sé que nuestras Hermanas tienen la dicha de la dirección de nuestros venerados Padres.2 Le ruego, Hermana, que tenga muy en cuenta esa dirección, y que la bondad de ellos no impida el respeto y la sumisión que les debe. Imagino que su espíritu se ha encontrado en gran paz al verse libre de las preocupaciones y estorbos de los que ha salido; y no es que piense que no tiene nada que hacer, ya que de ser así no creería yo que estaba usted contenta, sino saber le queda tiempo después de ejercer la caridad para pensar en su perfección, observando sus pequeños reglamentos, tanto o más por lo que se refiere a los actos interiores que a los exteriores, como son la tolerancia, la cordialidad y dulzura, la reforma de nuestras pasiones de las que la melancolía es una de las más peligrosas. A ello nos ayudará la conformidad con la voluntad de Dios, tomando como venido de una disposición de su Providencia todo lo que nos ocurra en contra de nuestros sentimientos; si caminamos así en la presencia de Dios, nos ahorraremos muchas penas que nosotros mismos nos acarreamos con la búsqueda y el amor desordenado de nuestras propias satisfacciones. Quiero creer que se halla usted en tal práctica, porque sé que, en verdad, quiere usted amar a Dios y servirle durante toda su vida; a su divina bondad suplico le conceda esta gracia. Le ruego disculpe mi mala memoria si omito contestar a algún punto de sus cartas. Creo, sin embargo, no haberme dejado nada en las que le he escrito. Le ruego que salude respetuosamente al señor Gauthier3 y que me encomiende a sus santas oraciones.

Tenga la seguridad, querida Hermana, de que soy más que nunca, en el amor de Jesús Crucificado, queridísima hermana, su muy humilde hermana y afectísima servidora.

P.D. No sé si le hemos comunicado la muerte de nuestra querida Sor Salomé,4 y la de Margarita Tourneton,5 y varias otras, algunas de Angers. Todas nuestras Hermanas la saludan de corazón y no dejan de preguntar con frecuencia por usted.

  1. Isabel Martín, después de su estancia llena de dificultades en Nantes, de donde la hemos visto casi evadirse a Angers (ver C. 205, n. 1) ha ido destinada a Richelieu.
  2. Los Sacerdotes de la Misión de Richelieu.
  3. El señor Gauthier, Superior de los Sacerdotes de la Misión.
  4. Salomé (ver C. 152, n. 2).
  5. Margarita Tourneton (ver C. 160, n. 5).

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