Luisa de Marillac, Carta 0211: A Sor Hellot

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CREDITS
Author: Luisa de Marillac .
Estimated Reading Time:

París

(Agosto de 1647)

Querida Hermana:1

Alabo a Dios por las gracias que otorga a nuestra humilde familia y ruego a su bondad le conceda su paz y santa bendición. Le ruego que se lleven sin falta nuestras cartas a Liancourt.2

He rogado al señor Vicente que hable a nuestras Hermanas y a usted le encargo que todas estén dispuestas para regresar a sus puestos el sábado, a excepción de Sor Carcireux3 que se quedará algún tiempo en la casa.

Le ruego mande comprar un ciento de agujas, 25 ó 30 dedales y un centenar de libritos como el de Du Pons; las agujas tienen que ser todas de la misma clase; que traigan también algunas sábanas, como una media docena a propósito para hacer pañales; si Sor Juliana4 tiene hilo, que nos mande. Todo ello es para enseñar a coser a las niñas.

Pregunte, por favor, al señor Vicente si hay carteles alfabéticos impresos, y si los hay, mándenoslos; si las Hermanas de Nantes5 llegaran antes de que yo regrese, le ruego que ninguna venga aquí sin antes decírnoslo pero usted recíbalas de mi parte con mucho afecto.

Le ruego que no deje de avisar al señor Vacherot cuando llegue la leña y que nosotras no nos quedemos tampoco sin ella.

Habría que informarse con la señora du Bois o con la señora La Ramée si hay medidor de leña en nuestro barrio y ver cuánta nos queda en los Niños para calcular así la que tenemos que traer de otro sitio. No hay que olvidar los haces de leña menuda, pero tienen que ser buenos los que se compren. Le ruego también, querida Hermana, que haya alguna presente en la medición de la leña en Saint-Denis y luego en el acarreo. Cuando venga Sor Margarita de Vienne, hay que comprobar si la factura que ha encontrado Sor Francisca6 está pagada.

A todas, mis queridas Hermanas, las saludo de corazón y les suplico por amor de nuestro amado Maestro, Jesús Crucificado, que trabajen en su perfección mediante la observancia de sus reglas, la cordialidad y respeto que han de tener unas con otras y la edificación que deben darse con todas sus palabras y acciones. Por último, queridas Hermanas, si se mantienen con frecuencia en la presencia de Dios, su bondad no dejará de hacerles ver todo lo que pide de ustedes, tanto en la mortificación de sus sentidos y pasiones como en la práctica de las virtudes que quiere ver en ustedes para que le sean gratas. Temo que voy a faltar a la palabra que les he dado respecto a mi regreso, pero he pensado que más valía prolongar algo mi estancia aquí que no tener que volver tan pronto. Ya saben, queridas Hermanas, que mi corazón está ahí con ustedes y que soy, en toda la amplitud de mi afecto, mis queridas Hermanas, su muy humilde hermana y servidora.

P.D. Le ruego, querida Hermana, que cuide usted de que los niños pequeños estén mañana bastante temprano en la feria. ¿Cómo está Sor Luisa?7 Le ruego también, querida Hermana, que conteste usted a8. Juana Lepintre, que está en Nantes. Sor Juana 8; no recuerdo ahora lo que me pregunta, pero sí que no se preocupe por la señorita y que no hable al Gentilhombre.

  1. Isabel Hellot, la secretaria de Luisa de Marillac.
  2. Las Hijas de la Caridad se establecieron en Liancourt en 1642 (ver C. 76, n. 3). El P Castañares interpreta este párrafo en el sentido de que no se lleven las cartas.
  3. Francisca Carcireux (ver C. 251, n. 2).
  4. Juliana Loret (ver C. 253, n. 1). Por aquellos días se estaba llevando a cabo el traslado de los Niños Expósitos a Bicêtre.
  5. Catalina Bagard y Antonia Larcher. Ambas dejarán la Compañía.
  6. Francisca Le Roseau (ver C. 284, n. 2).
  7. Luisa Cristina Rideau (ver C. 160,n 7).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *