Luisa de Marillac, Carta 0198: Al señor Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Superior General de los Sacerdotes de la Misión

Hoy, 24 de junio [1647]

Mi muy honorable Padre:

He quedado muy sorprendida con su marcha antes de que nos diera las órdenes necesarias para el viaje de nuestras Hermanas a Montreuil.1 Si no fuera porque los asientos de la diligencia están ya reservados, lo diferiríamos, pero tiene que ser el miércoles y¿qué harán sin la bendición y las instrucciones de su caridad de que tanta necesidad tienen? Si nuestro buen Dios no le inspira a usted que nos envíe sus directivas para ellas, nos veremos apuradas. Le aseguro, señor, que tengo el espíritu tan agobiado que confieso soy yo la causa de que nuestras pobres Hermanas sufran esta contrariedad. En cuanto a la marcha de nuestras Hermanas para Nantes,2 no la haremos de ninguna manera hasta que sepamos lo que piensa usted de un mensaje recibido en el que se nos dice que Sor Cat… Ba…3 la que ha empezado las revueltas en el Hospital, no debe ser trasladada y ella cree que es absolutamente necesario hacer venir aquí a Sor Isabel4 y mandar a una Hermana de gobierno.5

Creo que sabrá usted la llegada de nuestras Hermanas de Angers que han regresado aquí;6 pero la acusada parece la más inocente del mundo. No me he atrevido a escribir a su padre sin saber antes de su caridad lo que haremos con ella; creo, de todas formas, que no tardará mucho en venir. Suplico a nuestro buen Dios que su caridad esté de regreso para entonces, y en buena salud. Le ruego, Padre, nos de su santa bendición a nuestras Hermanas y a mí.  Sor Margarita Tourneton7 se marchó el domingo sin decir una palabra, y la Madre Priora me ha escrito que ha ido esta mañana al Hospital General y que la ha recibido; nos pide un vestido para devolvernos el nuestro. No he contestado nada ni lo haré hasta el regreso de usted. Sólo Dios sabe el estado de mi pobre espíritu con todos estos desórdenes, porque no parece sino que nuestro buen Dios quiere destruirnos por completo. Yo lo merezco y lo que me asombra es que su justicia tarde tanto en ejecutarse. Con tal de que su misericordia salve mi alma, me basta. Alcánceme esta gracia con su caridad, pues soy, señor, su muy obediente hija y humilde servidora.

  1. Se trata del envío de Ana Hardemont y María Lullen a Montreuil-sur-Mer, decisión que fue tomada en el Consejo del 19 de junio de 1647 (SVP, Xlll, 631; Síg. X, 763; ver también las instrucciones dadas a las Hermanas enviadas a Montreuil E. 55: en ausencia del señor Vicente, Luisa de Marillac hizo el envío).
  2. Envío de dos Hermanas a Nantes (Juana de Saint Albin y Jacoba) y el de una a Angers (Magdalena Bécu): acuerdos tomados en el Consejo del 20 de junio (SvP. Xlll, 645; Síg., X, 776).
  3. Catalina Bagard (ver C. 84 n. 4).
  4. Isabel Martín, la Hermana Sirviente (ver C. 27 n. 1).
  5. Juana Lepintre, que fue a hacer la visita, quedó allí como Hermana Sirviente.
  6. Petra, de Sedan (ver C. 195 n. 4) y María Marta Trumeau (ver C. 72 n. 4).
  7. Margarita Tourneton (ver C. 160 n. 5).

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