Luisa de Marillac, Carta 0133: Al señor Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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(hacia agosto 1645)1

El número de Hermanas empleadas en el servicio a los niños expósitos es mayor y tiene que aumentar para Todos los Santos, en que nos traerán muchos niños.

No sé si es necesario extenderse tanto en las alabanzas a esas Hermanas, que empiezan por estas palabras: Y lo que es más digno de consideración… y si no bastaría con decir: además del servicio corporal que prestan a dichos pobres enfermos, Dios otorga su bendición a los consejos que les dan para su salvación, tanto a los que han de morir como a los que pueden sanar, para ayudarles a vivir bien, lo cual produce mucho fruto y hace ver palpablementr-..

Me gustaría nombrar los demás lugares en donde están desde el principio y añadir: desde hace poco tiempo están en el hospital de Saint-Denis; nombrar también Sedan y mencionar que las que están en las aldeas se dedican tanto a la instrucción de los niños como a atender a los enfermos y curarles las llagas,

Que no se mencione el bien que hace en el presente o hará en el futuro dicha señorita.

No hay viudas que contribuyan de ordinario, sino un poco y raras veces.

A las ocupaciones de las Hermanas de la Casa, a continuación de las palabras: preparar y dar los medicamentos: hacer las sangrías y curar los males de los pobres que vienen de fuera para ello.

No se especifican la lectura y el silencio de las dos de la tarde ni el del otro tiempo; quizá no sea necesario.

¿No convendría mencionar que el dinero que se entrega a la bolsa común sirve para comprar las provisiones necesarias para la casa y para vestir Hermanas, aun las que están en las parroquias, ya que el vestido se les hace en casa para que por este medio vayan todas uniformes?

En el párrafo: Respetarán y obedecerán en todo lo que mira a su dirección y a la asistencia de los pobres enfermos, a dicho Eclesiástico.

  1. Más bien que carta, se trata da las observaciones que hace Luisa de Marillac al texto de la instancia que se iba a presentar al Arzobispo de París para pedirle la aprobación de la Compañía de las Hijas de la Caridad (véase SVP, il, 548: Síg., il,).

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