Hoy, Jueves (25 de mayo de 1645)
Señor:
Suplico a nuestro buen Dios me haga la merced de que mis importunidades no sean demasiada sobrecarga para su caridad, y le pido a usted perdón por todas las molestias que le ocasiono en mis necesidades. Le ruego por amor de Dios me señale una o varias de las intenciones que debo proponerme en mis breves Ejercicios; y que me conceda la gracia de que pueda mañana oír la santa Misa celebrada por usted para recibir en ella su paternal bendición. Esta gran fiesta que se aproxima1 me infunde mucha devoción por todas las señaladas gracias que Dios otorgó en ella a su Iglesia, y en cuanto a mí, por las que su bondad me comunicó hace veintidós años2 y que me trajeron la dicha de ser suya en la forma que su caridad sabe. Siento en mi interior no sé qué inclinación que me parece quiere unirme más fuertemente a Dios; pero no sé cómo. Diga por favor, mi muy honorable Padre, a su pobre hija y servidora lo que piensa de esto, en nombre de Jesús, por quien somos para Dios lo que somos. Espero mucha ayuda de sus santas oraciones y ruego a su venerado Ángel de la Guarda se lo recuerde.







