Marzo 1645
Señora:
Temería cometer una grave infidelidad al interés que debo tener en poner ante su memoria el recuerdo del depósito que nuestra venerada difunta la señora Presidenta Goussault1 confió a su bondadoso corazón al encomendarle la Compañía de sus pobres Hijas de la Caridad, que son y serán siempre, señora, también las de usted.
Apoyada en esta verdad, me tomo, pues, la libertad de representarle las necesidades de dicha Compañía (como su caridad me lo tiene ordenado), las cuales aumentan sin cesar a medida que Dios la bendice y acrecienta su número. Espero que su bondad se dignará seguir honrándolas con su benevolencia y protección y que el continuar sus generosas dádivas atraerá la bendición de que éstas no dejen nunca de ser suficientes. Esto aumentará nuestra obligación de seguir ofreciendo de todas formas nuestras humildes oraciones por Su Excelencia, de quien soy, juntamente con todas las Hermanas, en el amor de Jesús Crucificado.







