Luisa de Marillac, Carta 0123: A mis queridas Hermanas las Hijas de la Caridad siervas de los pobres enfermos del Hospital San Juan

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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(Angers)

(enero de 1645)

Mis muy queridas Hermanas;

Verdaderamente hace mucho tiempo que mi corazón no se ha comunicado con los suyos, a los que considero tan buenos para conmigo que me habrán perdonado excusándome por los muchos asuntos que saben tengo. Todas nuestras buenas Hermanas1 llegaron bien y con buena salud, a Dios gracias, y así continúan, como también con su fervor y devoción; hace mucho que no nos dan ustedes noticias suyas, porque desde que ellas llegaron no hemos vuelto a saber nada de ahí. Le ruego, Hermana, que no deje de hacerlo, sin esperar a que yo conteste, tres o cuatro líneas bastan, por lo menos una vez al mes.

¿Cómo están de salud las últimas Hermanas?2 ¿Y Sor Huitmill y su compañera?3; les ruego a todas que sean muy animosas, lo primero para perfeccionarse en la verdadera humildad, dulzura, obediencia, cordialidad y tolerancia de unas con otras.

Con tantas ocasiones como tienen ustedes de servir a Dios y a los pobres sin interrupción, tendrían que ser santas. Creo que las primeras habrán tomado nuevas resoluciones de perfeccionarse ahí después de haber escuchado a las últimas llegadas lo felices que se sienten, felicidad que envidiarían todas las de la Compañía si Dios no les mandase contentarse con hacer su santísima voluntad Amemos esta adorable voluntad y veámosla en todo lo que la santa obediencia nos ordena; guardémonos de parcialidades y pequeños entendimientos o concertaciones en grupos, en cosas (que van) contra la caridad mutua. Perdónenme, Hermanas, que les dé este aviso porque no creo que tal cosa pueda existir entre ustedes, para quienes pido a Dios la bendición de una santa unión y cordialidad, no formando todas más que una misma voluntad con la suya, manifestada en la caritativa dirección de nuestra amada Sor Magdalena; a quien saludo afectuosamente con toda esa pequeña familia; me gustaría tener noticias de todas, una por una.

Aquí tienen nueve estampas; saquen una a suerte para el señor Ratier, su director, y pídanle disculpas por lo que estoy tardando en contestarle, y tampoco esta vez voy a tener tiempo de hacerlo; discúlpenme igualmente con todos aquéllos con quienes estoy en deuda, y ustedes reciban los afectuosos recuerdos de toda esta familia y créanme en el amor de Jesús Crucificado su muy humilde hermana y servidora.

  1. A finales del año 1644, marcharon a París Claudia Brígida y Bárbara Toussaint.
  2. Las tres últimas llegadas a fines de 1644 fueron María Despinai (ver C. 147 n. 1), Margarita Tourneton (ver C. 160 n. 5) y Juana de Loudun (ver C. 158 n. 8).
  3. Francisca Clara (ver C. 119 n. 5).

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