(1644)
Señor:
Le suplico humildemente, en el caso de que apruebe usted que el señor Lavocat vaya a ver al señor Pelletier1, como le he dicho, me diga qué señoras de la Compañía convendría estuvieran presentes. Las señoras Traversay y Romilly son las que más han intervenido, ¿no sería bueno que fueran otras también con ellas?
En cuanto a su resfriado, me parece que se curaría antes si se acostara usted un poco más temprano; porque el mucho trabajo y estar levantado caldea la sangre. Suplico a Dios que le dé a conocer su voluntad sobre el particular y en ella soy, señor, su muy humilde hija y agradecida servidora.
P.D. Mi sangría de ayer me ha curado casi por completo, gracias a Dios.







