(1643)
Señor:
Me he enterado de lo que el señor Compaing1 me había prometido averiguar, y por tal motivo me hallo tan afligida como nunca lo podré estar. Por eso, le suplico por amor de Dios poder hablarle hoy, si fuera posible aquí, o si no yo iría a su casa. Me parece es ya tiempo de poner remedio a esta mal, que es extremo y peor de lo que podría usted pensar. Tengo motivos para temer y desear que Dios me lleve, e inspire a su caridad cómo sacar su gloria de tan gran mal. Me parece que estoy dispuesta a someterme a todo, pero me da miedo la Eternidad; en nombre de Dios, considere este asunto como de gran importancia y hágame el honor de creerme, señor, su muy obediente hija y agradecida servidora.







