(Angers)
29 de marzo de (1643)1
Querida Hermana:
¡Bendito sea Dios por la gracia que le ha concedido de hacer los santos ejercicios! tiene que considerar todos los pensamientos y buenas resoluciones que su Bondad le ha comunicado, aunque a usted le parezca que no ha hecho nada de provecho. ¡Enhorabuena! si no está usted satisfecha de usted misma, puede ser una señal de que ha contentado usted a nuestro buen Dios; así se lo pido de todo corazón. Respecto a su deseo, consérvelo amorosamente, mi querida Hermana, como un preciado depósito que le ha entregado su amado Esposo, del que le pedirá cuenta; espere en paz a que El disponga su ejecución.
Me encomiendo a sus santas oraciones y las de todas nuestras Hermanas y soy en el amor de Jesús Crucificado mi querida Hermana su muy obediente hermana y servidora.







