25 de enero de 1643]
Señor:
Le ruego muy humildemente me haga la caridad de decirme la hora a la que dirá usted la santa Misa mañana, y de tener para con mi hijo la de pedir por él, recordando en ella mi muy humilde súplica. No podremos enviar a Sor Enriqueta1 a Issy porque será necesaria en Fontenay2 para llevar la escuela, ya que la Hermana que allí queda no sabe leer.
Esta buena Hermana, un poco simple, a quien dije a usted tenía intención de despedir, no ha hecho Ejercicios Espirituales porque yo no la creía capaz. Le ruego humildemente se tome la molestia de decirme si la meto con las otras. Espero que nuestras Hermanas harán buen uso de la instrucción que su caridad nos ha dado hoy 3, su corazón abunda en ese deseo, por lo que desearían recordar siempre lo que nos ha dicho; esto me mueve a rogarle encarecidamente nos envíe el resumen de los puntos que tenía usted; creo que con ello recordaré buena parte de lo que nuestro buen Dios nos ha dicho por su boca. ¿No llegaré a estar, antes de morir, en el estado en que Dios me pide, por su Amor? Hágame la caridad de pensar un poco en ello y de querer conocer mis desórdenes, para que no tenga a la hora de mi muerte la confusión que merecen por mis infidelidades a los designios de Dios, especialmente cuando El me pida cuenta del tiempo en que su bondad me ha hecho la gracia de ser, muy Honorable Padre, su más insignificante hija y agradecida servidora.
P D He olvidado preguntarle si escribo el acta de reconocimiento que le he enviado, al dorso de la hoja donde está el finiquito de la cuenta, o bien en el margen de la misma hoja para que quede comprendido en dicho finiquito.
Hoy, día de la Conversión de San Pablo.
- Enriqueta Gesseaume, una de las primeras Hijas de la Caridad. En los primeros años, la encontramos en París y sus alrededores; en 1636, en el «Hotel Dieu», de París; en 1638, en San Germán en Laye; en 1643, en Fontenay aux Roses; en 1644, en la parroquia de San Germán. En julio de 1646, es enviada a Nantes, donde se distingue por su gran competencia en farmacia. De regreso a París, en noviembre de 1655, sirve a los pobres en la parroquia de San Severino. Luisa de Marillac la envía a hacer la visita a la Comunidad de Chantilly, en 1658. En agosto del mismo año marcha a cuidar a los soldados heridos en Calais. Al terminar esa misión, sirve a los galeotes.
- Fontenay-aux-Roses.







