Hija de la Caridad maestra de escuela en Saint-Germain-en-Laye1
Hoy, 5 de julio de 16422
Mi querida Hermana:3
Hace poco he recibido dos cartas suyas de las que me he alegrado mucho, y también el señor Vicente, a quien he dado a leer una de ellas.
Continúen, queridas Hermanas, haciendo el bien y trabajen por deshacerse de lo que saben desagrada a Dios. Creo que no han tenido el consuelo que esperaban el día de San Pedro; esperen en paz; cuando regrese de un breve viaje que pienso hacer la semana próxima, les diré cuándo pueden venir; preveo que no podrá ser antes del mes de agosto. Nuestra Sor Ana de Fontenay4 nos ha dado todas las muestras posibles de pesar por haber tardado en obedecer, ha hecho Ejercicios espirituales y más que nunca se halla en la disposición de vivir y morir Hija de la Caridad. Marchó con Sor Juana Dalmagne5 para ir a enseñar en Nanteuil6.
Creo que vendrá a esta ciudad, ella también, hacia la fiesta de mediados de agosto para celebrar a su gusto esta santa fiesta y para afianzarse más. Ruegue a Dios por todas aquellas Hermanas que se encuentran en estas disposiciones. Ya le había comunicado la gracia que Dios nos ha hecho hoy hace un mes7, y hoy mismo hemos recibido otra, y es que una de nuestras Hermanas recién llegadas se ha caído al río conforme estaba lavando la ropa del Hospital General, y por una gracia muy especial de nuestro buen Dios, la han podido sacar, y después de haber estado, según nos han dicho, unas tres horas desmayada, ha vuelto en sí. Ya ve, querida Hermana, qué obligación tenemos de ser fieles a nuestra santa vocación; hágame el favor de pedir por mí esta gracia.
Lea ésta a nuestra buena Hermana Sor Juana Bautista8, a quien nuestras Hermanas y yo saludamos y le decimos, lo mismo que a usted, querida Hermana, que soy en el amor de Jesús Crucificado su muy humilde hermana y servidora.
P D. No sé si su tío le habrá escrito; a mí me ha dicho que su padre y su madrastra están bien pero que sus asuntos van mal. Creo que el molino se ha arruinado otra vez más. He encargado a Sor Turgis9 que fuera ella misma a verle para tener noticias seguras y también para saber si están necesitados. Usted no se preocupe, conténtese con encomendarlos a Dios; yo le comunicaré lo que sepa y nosotros cuidaremos de ellos. Que encuentre usted su paz en el deseo de cumplir la santísima voluntad de Dios y en trabajar en su perfección.
Ya le habría mandado esta carta si no hubiera preferido esperar a saber noticias que le comunico. Cuide su salud; pienso que se ha hecho usted sangrar para aliviar la fluxión, no veo otro remedio para ello, así como frecuentes lavativas. Buenos días, querida Hermana, y a usted también, mi buena Sor Juana Bautista; cuiden la una de la otra tanto por la salud del cuerpo como por la santidad de sus almas.
- Saint-Germain-en-Laye: en 1638, la reina había pedido dos Hijas de la Caridad para servir a los pobres y llevar la escuela de niñas.
- C. 75 Rc 3 It 64. Carta autógrafa.
- Juana Lepintre, empleada en casa de la señora Goussault, entró en la Compañía de las Hijas de la Caridad hacia 1638. Después de una estancia en San Germán en Laye, permaneció en la Casa Madre (1644 a 1647), aparte del intento infructuoso de fundación en I e Mans, en mayo de 1646. En 1647, hizo la visita a las comunidades de Angers y Nantes. Nombrada hermana Sirviente de Nantes, permaneció allí hasta noviembre de 1653. De Chateaudun, donde estuvo de 1654 a 1657, pasó a la Salpetriere (1659) y después de Saint Fargeau (1660). Al final de su vida, habiendo perdido la cabeza, fue necesario recluirla en el Hospicio del Santo Nombre de Jesús.
- Ana, de Fontenay (ver C. 69, n. 5).
- Juana Dalmagne (ver C. 80, n. 1).
- Nanteuil (ver C. 80, n. 2).
- Ver C. 73, n. 6.
- Juana Bautista, la antigua. En 1642 estaba en San Germán en Laye, después en Richelieu; en 1644, en Issy, en 1646, en los Niños Expósitos hasta su muerte acaecida en diciembre de 1648
- Isabel Turgis estaba en la Casa Madre (ver C. 11, n. 1).







