Hoy, 17 de septiembre de 16411
Señor:
Creo que debe usted de haber regresado de Angers o estar a punto de hacerlo y, sin embargo, no puedo todavía dar contestación a la última carta que su caridad tuvo la bondad de enviarme. Se la he comunicado al señor Vicente y me ha dicho que quería contestarle, pero su mucho quehacer y sus dolencias no se lo han permitido todavía. Espero, señor, pueda hacerlo por el próximo correo. No puedo expresarle el consuelo que siente su corazón viendo la bondad de usted en ese humilde ministerio que parece haberle dado Dios para bien de sus queridos pobres y en el que me considero tan feliz de participar. Se lo agradezco humildemente. Continúeme, señor, por favor, ese bien y pida a nuestro buen Dios la gracia de que yo haga buen uso de las luces que su caridad me da, pues que soy, señor su muy humilde hija y obediente servidora.







