(28 de noviembre de 1640)
Señor:
La señora de Liancourt1 me ha dicho que me mandaría a buscar mañana a eso de las 8. Ruego humildemente a su caridad me diga si hay algo que impida vaya a verla, y le recuerdo lo que le he dicho hoy respecto de nuestras Hermanas. Tal día como mañana, hará unos cinco o siete años2, empezaron las primeras a vivir en Comunidad, aunque fue muy pobremente. Y esta tarde he tenido un pensamiento que me da mucha alegría, y es que así como, por la gracia de Dios, son mejores que al principio, así, después de los pocos años que espero vivir aún en la tierra, la que Dios les depare atraerá sobre ellas más bendiciones por sus buenos ejemplos; es lo que deseo con todo mi corazón y le pido a nuestro buen Dios, y que pueda ser yo hasta mi última hora. (su humilde hija…)3.
- La señora de Liancourt (ver C. 5 n. 2), amiga de Luisa de Marillac, le propuso varias veces ir a descansar a sus posesiones.
- En noviembre de 1638, el señor Vicente no se encontraba en París, por eso hemos optado por la fecha de 1640.
- Una dificultad de ortografía que presenta el autógrafo permitiría también la interpretación: «las que vengan después atraerán»… Hemos preferido la otra versión porque responde a un pensamiento que llevaba muy en lo íntimo Luisa de Marillac. Ver, entre otras, cartas 374 y 394 (N. d. I. T.).







