Luisa de Marillac, Carta 0038: Al señor Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Hoy día de San Dionisio (1640)

Señor:

Los amigos de la madre de uno de nuestros niños presionan mucho para que se cancelen por mutuo acuerdo las diligencias judiciales que se han incoado contra ella, aunque ausente, y piden se les proponga qué debe hacerse para salir del paso. Hay de por medio en este asunto un beneficiado1 y también el amo de dicha mujer. He prometido darles una respuesta, es decir, si para que sirva de escarmiento a otros, se ha de proceder por las vías de la justicia, lo cual la escandalizaria por completo, o bien si ha de tomarse el (otro) camino más suave, que es exigirle que pague los gastos, que se lleve al niño interponiendo a una persona de solvencia que responda de que no le hará daño alguno, sino que lo educará como tiene obligación de hacerlo y que dé a la Casa alguna limosna. Dígame, por favor qué cantidad.

Yo creo que todos los que están de por medio la pagarán, y por eso me parece conviene no quedarnos cortos; o bien señor, antes de hacer la petición, decirles que se la tasen ellos mismos. Tenga la bondad, sin miramiento a nadie, de contestarme a todo esto, porque el señor Leroy2 lo ha dejado a mi entera disposición. En esta obra quiero proceder siempre dentro de la obediencia a usted, como Director de las Señoras, a quienes me agradaría mucho ver reunidas todas las semanas en casa. Si le parece bien, en cuanto me comunique lo que haya resuelto, las citaré aquí para la resolución de este asunto. O bien si quiere usted tomarse la molestia de pasar aviso a nuestra Hermana para que ella se encargue de decirles que vengan mañana miércoles, a las 11, que es la hora a la que el señor Bret quedó en venir para saber la contestación que estoy esperando de su caridad.

La señora Turgis3 ha llegado. ¿Le parece bien que la Hermana que ha traído consigo haga aquí los ejercicios espirituales con la que le habló a usted en Santa María o en casa del difunto Comendador?4 He dicho a la buena Hermana de San Germán5 que no podemos tener en casa personas descontentas ni que den mal ejemplo a las demás Hermanas, y que si ella quiere continuar (con nosotras), tiene que cambiar y que no pretenda ir a servir a los pobres al menos por varios años.

Todo nuestro dinero lo tenemos en moneda francesa y muy poco en oro de ley. Mucho deseo que Dios quiera servirse de él, si tal es su santa voluntad. He visto a la señora de Villeneuve6 y me ha dicho que le han hablado de una casa en La Chapelle; no sé que pueda ser otra sino la nuestra. Si quiere usted ocuparse de este asunto, seria necesario que le dijéramos antes de salir de ella7 todos los inconvenientes que tiene y lo que se puede acondicionar, para que no tengamos después que arrepentirnos. Suplico a la bondad de Dios que nada se oponga a sus designios y que yo sea verdaderamente, señor, su muy obediente hija y servidora.

  1. Beneficiado: en posesión de un beneficio eclesiástico.
  2. Uno de los Administradores de la Obra de los Niños Expósitos.
  3. Isabel Turgis, llegada de Angers (ver cartas 11 y 34).
  4. El Comendador de Sillery, fallecido el 26 de septiembre de 1640.
  5. Parroquia de París.
  6. Madame de Villeneuve, amiga de Luisa de Marillac. Fundó en 1641 la Congregación de las Hijas de la Cruz. Murió el 15 de enero de 1650.
  7. Se trataba de comprar una casa cerca de San Lázaro para trasladar a ella la Casa Madre de las Hijas de la Caridad (ver Síg. Il, p. 109 y 111).

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