Hoy, 2 de julio (hacia 1638)
Señor:
Acaban de decirme que hay contagio1 en la casa en la que residen las Hermanas del Hospital General. Le ruego me diga si hay que sacarlas o si, dejándolas allí, hay que advertir a las Señoras que no vayan allá, y si nosotras mismas debemos ir; me refiero a las Hermanas de aquí2. Si no hay peligro de coger dulces para llevarlos al Hospital General.
Me ha olvidado usted en relación con la necesidad que le manifesté tenía de hablarle. No sé lo que el buen Dios quiere hacerme comprender, pero confío en que su caridad tendrá a bien decírmelo, puesto que soy, señor, su muy humilde hija y agradecida servidora.
P.D. No le hablo de lo que he mandado hacer tan inoportunamente a las Hermanas; quedo esperando lo que su caridad tenga a bien ordenarme.







