Louis Hayer (1751-1793)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Desconocido · Translator: Máximo Agustín, C.M.. · Year of first publication: 1903 · Source: Notices, V.
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Louis Hayer nació en Sarrelouis el 4  de abril de 1751. Su familia disfrutaba de una consideración merecida. Su abuelo había sido alcalde de la ciudad. Jean-Nicolas Hayer, Récollet, su tío paterno, había compuesto contra los incrédulos del siglo dieciocho obras sabias  de teología, que se leerían aún con fruto en nuestros días.

El 5 de noviembre de 1768, Louis Hayer entraba en el seminario interno de la Congregación de la Misión en París donde, por su piedad y su regularidad, se preparó a los santos votos, que pronunció el 6 de noviembre de 1770. Después de sus estudios,  se le confió una cátedra de profesor en el seminario mayor de Poitiers. Fue la única casa donde tuvo que ejercer su ministerio. En ella tuvo como alumno a P. Coudrin, fundador de la congregación de Picpus, a quien conservó siempre un afecto profundo y una estima particular.

El 10 de agosto de 1793, los Sacerdotes de la Misión, expulsados del seminario mayor se establecieron en Poitiers o en los alrededores, probablemente en su casa de campo. Después del 26 de agosto de 1792, Louis Hayer buscó un refugio en Niort, en casa de una persona de gran piedad y alta nobleza. La Sra, viuda Dufay de la Taillée, que le ofrecía una generosa y valiente hospitalidad. Reconfortado con el santo sacrificio de la misa, que  ofrecía todas las mañanas, se sentía más fuerte contra todos los peligros que corría al acudir a donde los fieles que necesitaban de su ministerio, por las mañanas.

El 31 de marzo de 1783, le dicen que un enfermo le pide. Era el día de la Pascua. Espera que llegue la noche. A las 9 de la noche, se pone un vestido y sale, acompañado de la criada de la casa, Marie Chauvière, viuda Peu, que llevaba un gran farol. Llegados a la calle Barbezières, pasan por delante del convento de las Carmelitas, donde se aloja una parte de las tropas que deben marchar contra los Vandeanos.

«¡Quién vive! grita el centinela.
Ciudadanas, responde la viuda Peu.
¡Ciudadanas! Eh, es un sacerdote, exclama una mujer que se hallaba allí y había reconocido a Louis Hayer».

El  gendarme Beyssein, de la brigada de Turenne (district de Brive, Corrèze), se avanza rápido hacia  Louis Hayer y  le pide que le siga al convento  de los  Franciscanos  donde el Directorio del departamento tenía sus sesiones. Los dos inculpados debieron aguantar un interrogatorio que duró hasta  después de las tres de la mañana. El Sr. Hayer se negó a decir adónde iba. Como le preguntaban a la viuda Peu qué hacía el Sr. Hayer en la casa de la ciudadana Dufay, ella respondió «Él instruía  a mi hijo. –No, exclamó rápido el Sr. Hayer; mentís, mujercita; yo decía la misa; si es un crimen, yo sufriré el castigo«.

El Directorio decidió que los dos cómplices fueran enviados ante el tribunal criminal del departamento y dio orden de operar una pesquisa  en el domicilio de la señora Dufay. Los comisarios investigadores encontraron en su casa, -es el informe al menos el que lo afirma –madejas de alambre en forma de escarapelas. Era grave.

El Sr. Hayer no esperó más que unas horas su comparecencia ante sus nuevos jueces. Su sentencia, basada sobre lo que Louis Hayer fue convencido  de tomar parte en revueltas y motines contra-revolucionarios, fue una sentencia de muerte. Condenado el 1º de abril, a las 5 de la tarde, el confesor de la fe debía ser ejecutado el 2, a las nueve de la mañana, en la plaza de la Brèche.

A la hora señalada, una multitud considerable se había reunido en el lugar de la ejecución. Louis Hayer aparece vestido con un pantalón y un chaleco de muletón. El tiempo era puro y el sol brillaba en todo su esplendor. «Qué hermoso día para ir al cielo» exclamó el heroico confesor de la fe, levantando los ojos al cielo, y con paso firme, subió al cadalso con la misma calma que si hubiere subido al altar.

Era la primera víctima que se tomaba la guillotina en Niort. Los restos del mártir fueron depositados en el antiguo cementerio Notre Dame, cerca de la iglesia. Su cabeza, exhumada después de la Revolución y conservada piadosamente por una  familia de Niort, era en 1893 propiedad del abate Largeault, quien ha indagado, el 4 de abril de 1893, sobre la vida heroica del mártir.

SOURCES. – Registre des séances de l’administration du département, L88, f° 53-55, et registre d’audiences du tribunal criminel, 1792-16 brumaire an IV, f° 110, (Arch.dép. des Deux-Sèvres); — Antonin Proust, la Justice révolutionnaire à Niort, 2e édition; p. XIV, 29-31, 132, 156-157; — Alfred Largeault, Revue de l’Ouest, n° du 4 avril 1893.- Vicomte de Lastic Saint-Jal, l’Église et la Révolution à Niort.

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