Los laicos, luz del mundo

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Flores-Orcajo · Año publicación original: 1985 · Fuente: CEME.
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«De él (de Cristo) viene que el cuerpo entero, compacto y trabado por todas las junturas que lo alimentan, con la actividad peculiar de cada una de las partes, vaya creciendo como cuerpo, construyéndose el mismo por el amor» (Ef. 4,16)

«El fin de la Congregación de la Misión es seguir a Cristo evangelizador de los pobres. Este fin se logra cuando sus miembros y comunidades, fieles a San Vicente,… 3.° ayudan en su formación a… laicos y los llevan a una participación más plena en la evangelización de los pobres». (C 1, 3.°).

laicos vicentinosLos laicos tienen el derecho y el deber de evangelizar (c. 225). El bautismo y la confirmación fundamentan tal derecho y tal deber.

La Congregación, sintonizando con la Iglesia y profundizando en la fidelidad debida a San Vicente, extiende su compromiso a la luz del propio fin, en ayudar a los laicos para que ellos también sean agentes de evangelización de los pobres.

1. Los laicos están en el «corazón del mundo»

El pensamiento es de Pablo VI:

«Los seglares, cuya vocación específica les coloca en el corazón del mundo y como guías de las variadas tareas temporales, deben ejercer por lo mismo una forma singular de evangelización.
Su tarea primera e inmediata no es la institución o el desarrollo de la comunidad eclesial —esta es la función específica de los pastores— sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas escondidas, pero ya presentes y activas en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, de la economía y también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación de masas, así como otras realidades abiertas a la evangelización, como el amor, la familia, la educación, el trabajo, el sufrimiento, etc. Cuantos más seglares haya impregnados del Evangelio, responsables de estas realidades y claramente comprometidos en ellas… tanto más todas estarán al servicio de la edificación del reino de Dios y, por consiguiente, de la salvación en Cristo Jesús». (EN 70).

2. Los secretos de la Providencia

San Vicente fue un impulsor del apostolado laical. Captó de nuevo el designio de Dios. Y así expresó su pensamiento a las Señoras de las Caridades:

«Hace ya alrededor de ochocientos años que las mujeres no tienen ninguna ocupación pública en la Iglesia. Antes existían las diaconisas que se preocupaban de poner en orden a las mujeres dentro de la Iglesia y de instruirlas en las ceremonias que entonces se usaban. Pero… en tiempos de Carlomagno, por una disposición secreta de la Providencia, cesó este uso y vuestro sexo quedó privado de toda ocupación. He aquí que esta misma Providencia se dirige actualmente a vosotras para suplir lo que se necesitaba a fin de atender a los pobres enfermos del hospital. Algunas respondieron a sus designios y, poco después, otras se asociaron a las primeras. Dios las hizo como madres de los niños abandonados, las jefas del hospital, dispensadoras de limosnas en París… Estas buenas almas han respondido a todo esto con ardor y con firmeza por la gracia de Dios». (X 953).

3. Agentes de la evangelización de los pobres.

El campo del apostolado seglar es amplio. Lo que la Congregación debe aportar es la sensibilidad por el pobre, para que éste sea servido y evangelizado de un modo «creíble», sobre todo cuando se trata del ejercicio de la caridad:

«Para que el ejercicio de la caridad sea creíble y aparezca como tal, es necesario que se considere al prójimo como imagen de Dios… y de Cristo Señor a quien en realidad se ofrece lo que se da al necesitado… que se respete con máxima delicadeza la libertad y la dignidad humanas… que no se manche la pureza de intención… que se satisfaga la justicia… y que se quiten las causas de la pobreza. . Aprecien los seglares las obras de caridad, las organizaciones de asistencia social por las que .se hace llegar a todos los hombres y pueblos necesitados un auxilio eficaz, cooperando con todos los hombres de buena voluntad». (AA 8).

  • La gracia del sacerdocio ¿me ayuda a comprender, estimar y buscar la ayuda de los seglares en el trabajo apostólico?
  • En el ministerio con los laicos ¿puedo asegurar que ellos perciben mi compromiso de hacerles partícipes en la evangelización de los pobres?

Oración:

«Señor Dios nuestro, que pusiste como fermento en el mundo la fuerza del Evangelio, concede a cuantos has llamado a vivir en medio de los afanes temporales que, encendidos de espíritu cristiano, se entreguen de tal modo a su tarea en el mundo que con ella construyan y proclamen tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo».

 

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