Confieso ingenuamente que ante la fecha epónima de las Bodas de Oro de la Casa de Bellpuig, mis dedos acariciarían más gustosamente el alegre y sonoro plectro del vate que la austera y seca péñola del historiador. Por eso, y por parecerme que el trazar unas líneas históricas en fecha tan notable era empresa de quienes calzaran más alto coturno, y haber transcurrido mi vida misionera tan lejos de este nidal de misioneros y su radio de acción, no quise recibir del Director de ANALES aquella péñola de historiador que un día me ofreciera. Pero al venir de manos del P. Visitador no he podido menos de aceptarla, no sin sentir y exclamar: «In nomine tuo laxabo, rete». Red que, distendida por manos más hábiles en el mar pletórico de los 50 años de vida intensa que lleva la Casa de Bellpuig, habría de derramar, una vez recogida, una cascada de plata a los pies de los lectores de nuestros ANALES.
AI adentrarse uno en el mar de la historia del Vetusto y Maltratado (con mayúsculas) «Convento» de Bellpuig, con la real en la mano, y empezar a otear el cristal de las aguas, aparecen ante el historio-pescador dos ubérrimas colonias de fauna marina que, aprehendidas y aderezadas convenientemente, son suficientes no sólo para satisfacer el gusto más exquisito y el hambre más exigente de los paladares de los historiadores, sino para preparar una monumental, bellísima policromada monografía en fecha tan memorable.
Me refiero a la minuciosa, extensa y magnífica crónica de Bellpuig, empezada y escrita en su mayor parte por el R.P. Eugenio Comellas (q. e. g. e.), y continuada casi siempre por los Superiores de la Casa, y a las «Memorias» anuales del R. P. Juan Padrós, que honran, hermoseándolas, las páginas de GERMANOR desde 1923 hasta 1933, y que reflejan brillantemente los destellos más salientes de la vida de Bellpuig en aquel decenio.
Ellas constituyen el verdadero filón de oro adonde debe ir el historiador en busca de las riquezas históricas y aun me atrevería a decir que bastaría la simple reproducción de ambas para ofrecer a los amantes de las efemérides una historia magnífica de los 50 años de vida para la Congregación en la casona de Bellpuig. Después de aquellas relaciones próceres se hallan las «Memorias» de 1934 (P. Pedro Masdeu) y 1935 (P. Andrés Pons), los artículos del ya citado P. Padrós : «Mis memorias de julio 1936 a julio 1937» y de 1939, y alguno que otro artículo todos publicados en GERMANOR, SUPLEMENTO DE GERMANOR y ANALES de la Provincia de Barcelona.
No siendo posible la reproducción de la «Crónica» por su extensión, publicada en GERMANOR y ANALES la historia de la Casa, y en espera del historiador de raza que sepa unir aquellos abundantísímos materiales para labrar el pedestal que realce a los ojos de los misioneros el valor de estos vetustos muros, me parece que puedo limitarme, mejor diría, debo limitarme (más no sabría) a delinear en varios cuadros la historia sintetizada de los diez lustros que los venerables claustros del antiguo cenobio franciscano albergan a lo,; hijos de San Vicente.
Cuadro primero: Convento franciscano, 1507-1897
Año 1507: Fundación del Convento (24 de febrero) por el duque don Ramón Folch de Cardona, señor de Bellpuig y Virrey de Nápoles.
Año 1835: (24 julio.) Dispersión de la Comunidad franciscana propietaria del Convento. Este pasa a ser propiedad del Estado.
Año 1871: (9 diciembre.) Venta del Convento — por el Estado — a una sociedad por la suma de 7.502 pesetas. Se reserva el Estado una pequeña parte que es vendida por 900 pesetas en 1876.
Año 1896: Intento de traslado del claustro mayor a Canet de Mar por don Ramón Muntaner.
Año 1896: Sabedores de tal intento, los vecinos de Bellpuig forman una Comisión que se adelanta a don Ramón Muntaner y compra a la antedicha sociedad el Convento para evitar su traslado.
Año 1897: La Comisión de hijos de Bellpuig vende el Convento al R. P. 011er (del Oratorio) — hijo de Bellpuig — con la condición de no sacar pieza artística alguna y cederlo en usufructo a una Comunidad. Precio: 10.000 pesetas.
Entregado el precio a la Comisión, el P. Oller inaugura la serie de generosas esplendideces hacia nuestra humilde Compañía regalándole el Convento.
Cuadro segundo: Casa de PP. Paúles, 1899-1949
Año 1808: el R.P. Arnaiz y el Obispo de Solsona firman las bases de la fundación (26 de abril).
Año 1899: día 1 de octubre. Inauguración de la Casa por los Misioneros de la Congregación de la Misión. Superior, el R.P. Miguel Pedrós, que con el P. 0ller fueron los instrumentos de que Dios se valiera para la fundación y crecimiento de la Casa de Bellpuig.
Formaban la comunidad, además del ya nombrado Supeior, los PP. José Rigó, Justo Toro y Matías Saumell y los HH. Coadjutores José Vidal y Bartolomé Gallart. Seis apostólicos inauguraron el naciente plantel de misioneros que aquel día se abría a la vida.
Año 1901: Llama por primera vez, pulsada por manos de Misioneros y con su lengua de bronce, a los fieles de Bellpuig la campana «San Vicente» que antes ocupó un lugar en el Castillo o Capilla de Santa Bárbara y que regaló al «Convento» la familia Capell.
Año 1902: Se inaugura el Salón de Estudios.
Año 103: (4 de octubre.) El P. 0ller coloca la primera piedra de la iglesia y entrega 10.050 pesetas para la misma.
Año 1905: se adquiere el reloj actual por 140 pesetas.
Año 1906: (6 de octubre.) Bendición por el P. 0ller de la nueva iglesia que ha costado 32.665 pesetas.
El mismo se bendice una imagen de la Virgen Milagrosa pagada con lo recaudado por el R. P. Matamala (1.250 pesetas). Pasa a esta Casa el Estudiantado de la Provincia de Barcelona, que la ocupa hasta agosto de 1908.
Año 1907: (12 de enero.) Sor Paula Bayona, Hija de la Caridad, regala el púlpito. Es nombrado Visitador el superior de esta Casa, P. Jaime Gelabert. Se habilita la sacristía antigua. El piso de portland costó 300 pesetas.
Año 1908: Se bendice la imagen de San Vicente regalada por Sor Hipólita Azcárate.
Se construye en el antiguo terrado el gran salón dormitorio para los niños. Las 18.000 pesetas que costó fueron prestadas, sin interés, por el R. P. Eugenio Comellas, a quien fueron devueltas en 1910.
Año 1909: (6 de marzo.) Muere en Barcelona el P. Pedrós, Se colocan las vidrieras del segundo claustro bajo y del segundo piso. Se construyen las cinco ciases, habilitando celdas y pasillo antiguos. Se compra una tartana y una caballería.
Año 1910: Se inaugura la Pía Unión de San Antonio. Se habilita el Salón de Teatro.
Año 1914: El P. Camelias compra, como persona privada, el huerto contiguo al Convento por 3.500 pesetas, que fueron pagadas por el P. 011er a fin de que quedara el huerto propiedad de la Casa.
(1 de noviembre.) Fallece el P. 0ller.
Año 1916: Se construye en el Salón de Estudios la Capillita en la cual se coloca la imagen de La Milagrosa costeada por los niños.
Don Rafael Saladrigues regala al Convento la parte de huerto que compró su padre al Estado.
(7 de noviembre.) Se compra la última parte del huerto del Convento, con lo cual la Casa, gracias a las gestiones del Juez de Paz, don Angel Ruestes, queda en posesión de todo el terreno que antes poseyó el «Convento», excepto el ángulo de huerto de cara a Levante-Mediodía.
Año 1917: (25 de noviembre.) Se inaugura el patio de fútbol.
Año 1918: (17 de noviembre.) Se instala la luz eléctrica. (6 de diciembre.) Se atribuye a milagro el que un rayo que penetró en la Capilla de la Comunidad, causando serios desperfectos, no hiciera daño alguno a los que se hallaban en ella haciendo la oración de la mañana.
Año 1919: (9 de julio.) Vuelve la Casa a albergar el Estudiantado hasta junio de 1922.
(27 de diciembre.) Queda instalado el primer ariete hidráulico de nueva forma por su propio inventor, señor Gobern.
Año 1920: (21 de marzo.) Es nombrado Visitador el Superior de esta Casa, P. Comellas.
Año 1921: (21 de junio.) Es limpiado por los HH. Estudiantes el «celler» y la «claveguera mestra.»
Año 1924: (26 de mayo.) Muere de accidente el niño Tomás Isáiz. Es la primera defunción de esta Casa.
Bodas de plata (19 de octubre). Véase GERMANOR 1925. (15 de noviembre.) Visita el Superior General, M. R. P. Francisco Verdier, la Casa de Bellpuig.
Año 1925: (14 de junio, Corpus.) Celebra de Pontifical en iglesia Monseñor Juan Sastre, primer Vicario Apostólico de San Pedro Sula.
Año 1927: (4 de noviembre.) Segunda defunción. Se apunta porque se trata del apostólico José Masalles, especie de niño prodigio.
Año 1928: (Enero-octubre.) Se dora el altar mayor y se embaldosa con mosaico la mitad de la iglesia.
Año 1930: (2 de junio.) Visita el Convento el rey Alfonso XIII y su real familia.
Año 1930: El Estudiantado, venido de Espluga, solemniza en Bellpuig el Centenario de la Virgen Milagrosa.
Año 1933: (12 de julio.) Instalación del segundo ariete.
Año 1934: (Junio.) Se encarga la Comunidad de Bellpuig de la Parroquia de Preixana hasta septiembre de 1945.
Año 1936: (Julio.) La Comunidad es expulsada del Convento por las autoridades comunistas.
Año 1939 (11 de enero.) Al apuntar el sol, entra en el «Convento» la vanguardia de las tropas nacionales y con ellas Juan Padrós para tomar de nuevo posesión de él en nombre de la Congregación y empezar la ímproba, larga y dispendioosa tarea de la reconstrucción, que tan magníficamente llevó a cabo, sin que la Congregación hubiera de desembolsar capital alguno.
Año 1941: (3 de febrero.) Se traslada a Bellpuig el Noviciado y parte (Filosofía) del Estudiantado de Espluga, y aquí permanece hasta fines de enero de 1943.
(15 de noviembre.) Se canta la primera Misa en la iglesia reconstruida.
La tal reconstrucción pudo llevarse a efecto cobrando cheques en el Banco de la confianza en Dios, que se valió de la generosidad de doña Dolores Fortuny y del acierto en la admi-nistración doméstica.
Año 1944: (16 de junio,) Es construído en la azotea un gran depósíto para el agua en substitución del que había en la cima del campanario.
Año 1945: (26 de febrero.) Recibe el señor Superior, Padre Lacorte, el siguiente comunicado del Obispado de Urge!, que, por su originalidad, extraordinario del caso y aprecio que supone de la pequeña Compañía, merece ser transcrito íntegramente :
«Obispado de Urgel. Para la mejor asistencia espiritual de las almas de nuestra Diócesis de Urgel, por el presente concedemos a V. R. v a cualquier P. de esa Residencia a quien V. R. enviare a ejercer algún ministerio en la misma, las debidas licencias para predicar y oír confesiones de cualesquiera personas, Religiosas inclusive, con la anuencia, saltem praesumpta de los respectivos señores Párrocos o Ecónomos de las Parroquias en que tales ministerios se ejerzan, agradeciendo de antemano muy sinceramente los servicios espirituales que presten a nuestros amados Sacerdotes, Religiosos y fieles. — Dios guarde a V. R. muchos años. — Seo de Urge!, 13 de febrero de 1946. —Ramón, Obispo de Urgel. — Rdo. P. Superior de la Residencia de PP. Paúles de Bellpuig.»
Año 1948: Con un coste de 12.767 ptas., se arregla la escalera principal, que recibe la pintura en el verano de 1949.
Año 1949: (20 de junio.) A expensas de un miembro de la Comunidad, agradecido por su formación en Bellpnig, se inicia la restauración completa del antiguo salón de Estudios, que se dejó expedito el 17 de julio.
(1 de octubre.) BODAS DE ORO. Las fiestas se trasladan a los últimos días del año (29-30 de diciembre).
Y para que en ellas aparezca la Casa algo remozada, se está poniendo piso do mosaico en todo el segundo piso (de los Apostólicos) y en los corredores del primero (de los Padres) gracias a la generosidad y esfuerzo de todos. Y en este esfuerzo hay que anotar el de los apostólicos, que han realizado la labor de acarreo -ii limpieza con espíritu de cooperación y alegría extraordinarios.
Al terminar este segundo cuadro, es de justicia agradecer de una manera muy particular al. R. P. 0ller, al R. P. Miguel Pedrós y a tantos beneméritos misioneros lo muchísimo que han hecho para la conservación y restauración del vetusto y venerable convento de Bellpirig,
Cuadro tercero: Personal que ha formado la Comunidad Superiores en los cincuenta años
RR. PP. Miguel Pedrós (1899-1906), Antonio Calmaniu (enero 1906-octubre 1906), Jaime Gelabert (octubre 1906-agosto 1907), Antonio Casulleras (1907-enero 1909), Franciso Pons (asistente) (1909-octubre 1910), Pedro Hospital (octubre 1910-septiembre 1913), Eugenio Comellas (septiembre 1913-marzo 1920), Rafael Socias (julio 1921-junio 1922), Jaime Ramis (marzo 1923-julio 1928), Rafael Socias (segunda vez) (julio 1928-junio 1934), Juan Padrós (junio 1934-junio 1943), Ricardo Lacorte (julio 1943-agosto 1947) y Rafael Socias (tercera vez) (agosto 1947…)
Procuradores
PP. Matemala, Pedrós, Comellas, Puig, Socias, Juncá, Viñals, Barriach, Monteros, Cirer y Carré,
Directores de la Escuela Apostólica
PP. Rigo, Matamala, Gornals, Llardén, Mons. Sastre, Cirer, Pons (E,), Pons, Navarro, Cortés, Bons, Masdeu, Padrós, Saló (A.), Morgades, Coca, Picó y Miserachs.
Otros misioneros-sacerdotes que han pertenecido a esta Comunidad
PP. Toro, Menció, Saumell (Matías), Mas, Masferrer, Nadal (Manuel), Saumell (José), Civit, Perdió (José), Cañellas (Miguel), Maciá, Pons (Feo.), Perdió (Juan), Soler, Torres (Antonio), Costafreda, Gornals, Ginard, Obrador, Sampol, Domenge (Juan), Ríu, Gual, Mor, Serrano, Queralt, Barceló, Llitrá, Berenguer, Enrich, Binimelis (Juan), Riera (José), Piquer (Miguel), Pons (Andrés), Balletbó, Montañola (José), Roca (Jaime), Carré, Pascual, Piquer (José), Pons (Jaime), Martínez, Anglés, Nacenta, Satorres, Real y Calderó.
Hermanos Coadjutores
Hnos. Vidal, Gallart, Josa, Garcías, Garreta, Portí, Tarrés, Ríu, Llorach, Marí, Nicolás, Güell, Pérez, Ahnerge, Gayá, Farnell, Fábregas, Inglés, Jové, Batlle, Salvador, Franco y Fuster.
Las Bodas de Oro encuentran al Convento con los PP. Socías de Superior, Calderó de Asistente, Monteros de Procurador, Miserachs de Director de la E. A. y Satorres de Subdirector. Los dos Hnos. Coadjutores Ríu y Fuster y 50 Apostólicos: 22 de 1.°, 13 de 2.°, 10 de 3.°, 3 de 4.°, 2 de 5.° ; 2 criados y 1 postulante.
Que Dios se digne no cerrar la fuente de gracias con que bendijo durante medio siglo a esta Casa de Bellpuig po, a que pletórica y potente llegue a sus Bodas de Diamante, y que sean ellas felicísimas.
IV. – Restauración y reconstrucción de 1939
Dos nacimientos para la. Congregación de la Misión, dos restauraciones desde que pertenece a ella el antiguo Convento.
Si laborioso fue el primero de 1899, duro y desalentador para los primeros misioneros paúles que se amoldaron a vivir en aquel nuevo portal de Belén, inclemente y destartalado, no fue menos penosa y dura la restauración segunda : la de 1939, que siguió a la obra nefanda de la horda marxista del triste julio de 1936, y obra dolorosa también del violento choque, en enero de 1939, de las armas de artillería y aviación de los ejércitos contendientes, que causaron lamentables heridas, ambos, en los venerables muros y viejos teches del templo y recinto conventuales.
Si el insigne Piferrer se hubiera levantado del sepulcro para visitar y ver nuevamente con su mirada de artista y de patriota a la vez los históricos sillares, bóvedas y capiteles, los claustros, corredores y templo, hubiese vuelto avergonzado a sus cenizas para, no tener que escribir otra jeremiada en Pus «Recuerdos y bellezas de España» sobre el cenobio de los duques de Folch y de Cardona. No más que un trena efectivamente salía del pecho al contemplar el día 11 de enero de 1939, fecha de la liberación, la mole de fábrica mutilada, la iglesia derrumbada y hecha un acervo de escombros; sus muros ahumados y profanados con las inscripciones más canallescas y soeces; el primer piso del ala de poniente, a la intemperie, con derrumbe general de bóvedas hechas añicos. Todo el conjunto, en fin, desvencijado, ensuciado, mugriento, sembrado de escombros, basura y bombas de mano ocultas, esparcidas acá y allá en medio de pasillos y dependencias, cubierto el pavimento de residuos malolientes de todas clases; todo acompañado de la soledad tétrica que sigue al paso de la guerra en vez de la dulce paz y soledad monacales, en vez de la soledad y silencio de colmena, fructífera y laboriosa. Ni una cama, ni un mueble; mugre y roña por todas partes, alguna vieja silla de paja y el viejo reloj de 1905, que fue objeto único aprovechable y que salvé a toda prisa, ocultándolo, cuando iba a recibir ignominiosa muerte en manos de los soldados que en pelotones, alrededor de fogatas, se calentaban al amor de la lumbre alimentada con bancos y puertas que astillaban alegremente. Y luego, la liberación ; y luego, la reacción ante la desgracia ; y luego, la obra positiva, la obra de la Congregación, la pelea dura contra la inmundicia, la roña, para pasar pronto a la estauración «posui te ut evellas et destruas, et aedifices et plantes»,
El claustro de entrada vuelve a su esplendor franciscano con el viejo pilón rebosante de agua por una serie de caños que la hacen rumorear dulcemente sobre la superficie del nuevo octagonal estanque o fuente de sillería que la circunda. Los viejos arcos de la entrada son cubiertos con confortables vidrieras que dejan fácil acceso a la portería antes abierta a las inclemencias del tiempo. La graciosa columnata helénica del primer piso, enterrada en las paredes para servir de salas de heridos durante la guerra napoleónica, restablecida a su fin primitivo. El ala de poniente, destruida totalmente en el primer piso, aparece en poco tiempo restaurada con techo fuerte de bovedillas o revoltones, sostenidos por viguetas de hierro, que permiten por debajo mayor y mejor aprovechamiento del espacio para habitaciones y por la parte de arriba dan lugar para amplios desvanes donde guardar los frutos del circundante huerto conventual. La sala capitular se ve revestida de estanterías para libros y respetada su artística entrada mediante una bonita cancela vestíbulo. La iglesia, más adelante, es objeto de la obra reconstructora, adaptándola aI estilo gótico de poca altura, propio de todo el piso bajo, como para climas fríos y similar especialmente a las bóvedas cruzadas del comedor y corredor existente frente al magnífico lavabo o fuente de Ios leones, gótico, en fin, sencillo y humilde ; pero que sin tener las pretensiones del de L obra anterior del maestro Pablo Agulló, no adolece de la quebradura de líneas en el arranque de arcos por falta de espacio hasta el tejado de la antigua iglesia.
Verdaderamente, la Congregación de la Misión ha sido para el Convento de Bellpuig, mediante el esfuerzo de sus hijos de la Provincia de Barcelona: misioneros, Hnos. Estudiantes y Seminaristas, con el entonces Director al frente, Padre Jaime Roca, hoy Visitador, la madre cariñosa que, cual clueca solícita, ha cuidado y sostenido amorosamente este nido de misioneros a través de sus cincuenta años de vida do-cente y apostólica.
ANGEL MISERACHS, C. M.
J. PADRÓS, C. M.
Lérida, diciembre de 1949.






