Lectio para 3º Domingo de Pascua (preparada por Chuno Chávez Alva, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

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Author: Chuno Chávez Alva, C.M. .
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Ustedes son testigo de estas cosas

LA PALABRA HOY: Hechos Apóstoles 3,13-15.17-19; Salmo 4; 1 Juan 2,1-5; Lucas 24, 35-38

Ambientación: Cirio pascual, biblia grande, imagen del resucitado

Cantos sugeridos: Cristo es nuestra paz; Te conocimos, Señor

Ambientación

Los textos de hoy establecen una estrecha relación entre la experiencia pascual y la necesidad de dar testimonio de ella. ¿Nuestra fe nos impulsa a ser testigos del Señor en medio de este mundo? Abramos, una vez más, los ojos de la fe para reconocer la presencia activa de Cristo Resucitado, que arranca nuestros miedos y nos convierte en testigos de su esperanza.

Oración inicial

Señor Jesús
Tú que habías sido colgado en la cruz
y que te habían puesto en un túmulo,
ahora te apareces y saludas a tus discípulos,
diciéndoles: LA PAZ ESTÉ CON USTEDES.
Te pedimos que nos ayudes a comprender
todo el misterio de tu resurrección y
así valorar el hecho de que Tú
que venciste la muerte, ahora estás vivo
y estás a nuestro lado.
Derrama en nosotros tu Espíritu Santo
para que sepamos reconocerte en nuestra vida
y tener la certeza y la seguridad
de que estás vivo y que estás a nuestro lado,
porque has resucitado
y que nos implicas y comprometes en tu misión.
Que así sea

I. Lectio: ¿Qué dice el texto? – Lucas 24, 35-38

Motivación: Los apóstoles iniciaron con ilusión y alegría la tarea de proclamar a los cuatro vientos la Buena Noticia de Jesús. Hoy nos toca a nosotros continuar ese proceso de anuncio y evangelización.

Pero para poder hacerlo de manera creíble y esperanzada, antes hay que vivir una experiencia de encuentro gozoso con Jesús Resucitado, que haga posible superar las dudas y los miedos que tantas veces nos paralizan.

Forma de leerlo:

  1. Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
  2. Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).

Preguntas para la lectura:

  • ¿Cómo reaccionan los discípulos ante la aparición del Resucitado?
  • ¿A través de qué signos se da Jesús a conocer a sus discípulos?
  • ¿Según la Biblia qué le tenía que pasar al Mesías?
  • ¿Con qué palabras se alude a la misión que tendrán que realizar los discípulos después de la Pascua?

Otros textos bíblicos para confrontar: Lc 24,13-34 , Jn 21,9-10; Jn 14,27.

II. Meditatio: ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?

Motivación: Reconocer al Resucitado en nuestras vidas no siempre es tan fácil ni inmediato. A veces necesitamos de un largo proceso, en el que vamos captando poco a poco los signos de esta su presencia entre nosotros. Este encuentro conlleva una misión: dar testimonio de Él y de su proyecto reconciliador ante todas las personas.

  • ¿Dónde y cómo reconoces los signos de la presencia del Resucitado en tu vida y en los acontecimientos de cada día?
  • Jesús resucitado no es un fantasma, sino aquel que vive y está presente en nuestras vidas. ¿Estás convencido de ello? ¿De qué “fantasmas” tendríamos que liberarnos para vivir a fondo el mensaje de esperanza de la Pascua?
  • En su nombre se anunciará… la conversión y el perdón de los pecados. ¿Cómo deberíamos traducir hoy esta misión reconciliadora que nace de la Pascua?
  • No estamos solos en tarea de construir el Reino. Contamos con la fuerza del Espíritu de Dios. ¿Sientes esta presencia? ¿De qué modo te anima a seguir adelante?

Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.

III. Oratio: ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?

Motivación: El Señor está en medio de nosotros y nos comunica su paz. Eso nos libera de nuestros fantasmas y de nuestros miedos. Oremos confiadamente, sabiendo que su Espíritu nos fortalece para dar testimonio.

  • Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
  • Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo (Salmo 4).

IV. Contemplatio: ¿Qué me lleva a hacer el texto?

Motivación: En la Eucaristía, podemos reconocer y adorar al Resucitado. En ella, el discípulo encuentra la fuerza para su labor misionera. San Vicente exhortaba a vivirla, interiorizarla y celebrarla intensamente. En una conferencia a las Hijas de la Caridad les dice:

“Hermanas mías, la Hija de la Caridad que ha comulgado bien no hará nada que no sea agradable a Dios; porque hará las acciones del mismo Dios… Así pues, cuando vean a una Hija de la Caridad servir a los pobres con amor, con mansedumbre, con desvelo, pueden decir sin reparo alguno: Esta hermana ha comulgado bien” (SV IX, 331-333)

  • Compromiso personal: Convertir mis temores en opción por llevar la presencia del Resucitado a quienes no conocen el poder de su Resurrección y su paz.
  • La paz comienza con una sonrisa (Madre Teresa de Calcuta). Compartir el don de la paz del Resucitado con las personas que están a mi alrededor.

Oración final

Te damos gracias,
Oh Cristo resucitado, vida y paz nuestra.
Hoy en tu visita gloriosa,
has atravesado las puertas de nuestro egoísmo
y las murallas de nuestros temores.
Has sido Tú quien nos has enviado,
a entrar en toda casa donde se vive en temor
y donde no se conoce el perdón de Dios.
Tú eres nuestra paz
¡Oh Cristo que nos visitas!
Reina sobre nosotros,
y enséñanos a devolver perdón por odio,
reconciliación por ofensa recibida.
Para que tu luz sea recibida abundantemente,
en nuestra tierra que la desea,
como te desea a Ti mismo,
oh Cristo resucitado, nuestra paz verdadera.
Amén.

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