Eran siete las Hermanas que formaban la comunidad, pero dos se libraron de la tragedia. El 21 de julio de 1936, se oye en el pueblo que quieren echar y despedir a las Hermanas del Asilo. Algunos jóvenes tratan de hacerse fuertes desde el tejado del Castillo para impedirlo, pero los comunistas, ayudados por la Guardia civil, les hacen desistir e incluso les ponen una multa. Las Hermanas se resistieron a marchar del que consideraban «su pueblo» y su casa. Y, sobre todo, se resistían a dejar tanto niño necesitado en situación de abandono. «¿Cómo es posible que vengan a hacernos nada estos a quienes hemos querido, educado, limpiado y alimentado?» Uno de aquellos «valientes» se echó a llorar y no supo que contestar a las Hermanas.
Ese mismo día el comité marxista se incautaba del Asilo y castillo, de todo lo que poseían las Hermanas y las despacharon. Tuvieron que refugiarse en casa de una antigua alumna. Después les prohibieron usar el hábito. El 21 de agosto ya no aguantaron más su presencia en el pueblo y las echaron de Bétera. Salieron en tren hacía Valencia sin saber a dónde ir, ni encontrar un sitio para alojarse. Se vieron obligadas a pasar la noche en una cochera.
Al final, encontraron refugio en la pensión Gallo, donde la dueña les colocó en dos habitaciones del segundo piso. Las cinco panaderías de Bétera se turnaban para mandarles el pan durante aquellos cuatro meses que duro su encierro.
Pura Ibáñez, vecina de Bétera, cuenta: «Dolores y yo hacíamos dos viajes a la semana desde Bétera a Valencia para llevarles a la pensión los víveres que nos daban los vecinos del pueblo. Yo iba de noche y dormía allí con las Hermanas y Dolores iba de día y se quedaba algún día con ellas».
Llevadas a la checa
Un ex-alcalde de la República, amenazó a Dolores si no le descubría el lugar donde se escondían las Hermanas. Ella lloró mucho, pero no le dijo el paradero. Tanto empeño puso este señor que, con otro compinche de Moncada, siguieron a Dolores y así descubrieron donde estaban las Hermanas. Los milicianos de Valencia detuvieron enseguida a Dolores y a las Hermanas y se las llevaron a la checa del Seminario de Moncada. Como Pura recogía comida para las Hermanas, quisieron detenerla, ella se resistió y solo desmayada consiguieron llevársela a la checa. Registraron a fondo su casa, le quitaron todo, se llevaron a la cárcel a su marido, y a los pocos días se libró de la prisión. A pesar de eso, Pura seguía ayudando a las hermanas. Sor Carmen tenía muy mal las piernas y Pura, como podía, la llevaba un ladrillo que calentada en el fuego que tenían los comunistas en el patio, con el fin de aliviarla.
En la madrugada del 9 de diciembre de 1936, los milicianos las fueron nombrando una por una para llevarlas al paseíllo. Ellas, en el primer momento, no atinaban ni a vestirse, paralizadas por el miedo; Sor Carmen, como tenía mal las piernas, no podía salir y ellos dijeron: «ya la ayudaremos nosotros».
Las llevaron al Picadero de Paterna, donde los militares hacían los entrenamientos con los caballos y allí las fusilaron a todas, quedando su cara como una criba de tiros. Su único delito fue: ser Hijas de la Caridad; y la causa de su muerte: «hacer el bien como continuadoras de la misión de Jesucristo».
Sor Josefa se quedó para la última, tal como había pedido. Todas fueron abatidas sin piedad, mientras su voz se apagaba rezando el Padrenuestro.«Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden».
Sus cadáveres fueron llevados en un camión al cementerio general de Valencia. Antes de ser enterradas, se tomaron unas fotos numeradas de los cadáveres que dejaron en el depósito para su posterior identificación. A los dos días las enterraron en una fosa común en un lugar que se llamó «Valle de los Caídos». Desde el día de su inmolación, todo el pueblo de Bétera las considera verdaderas mártires, ya que el único móvil de la muerte de las cinco Hermanas fue su condición de religiosas y Dolores Broseta por ser Hija de María de la asociación de la Medalla Milagrosa y estar agregada a la Comunidad.








One Comment on “Las Hermanas Mártires de Bétera”
Aparece un error: la checa del Seminario no estaba en Moncada, pues ese seminario no existía -es de los años´40-, sino en el Seminario Conciliar de la calle Trinitarios, en Valencia.