Las Hermanas de la Caridad de Estrasburgo y su Federación

Francisco Javier Fernández ChentoFamilia Vicenciana sin categorizarLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Denise Baumann, S.C.V. · Año publicación original: 1997?.
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1. La Congregación de las Hermanas de Estrasburgo, cuna de la Federación.

Nuestros orígenes:

La Congregación que nació en 1734 en Alsacia, no reclama su nacimiento directamente de San Vicente de Paúl. Sin embargo es en el camino abierto por él que entraron nuestros fundadores.

Reconocemos como fundadores:

 

El Cardenal de Rohan, Obispo de Estrasburgo y Capellán Mayor de Francia, que quiso tener una comunidad de Hermanas en su diócesis arrasada por las guerras, las enfermedades, la miseria.

Cuatro señoritas de Alsacia, formadas durante dos años por las Hermanas de San Pablo de Chartres.

De Chartres, las primeras Hermanas llevaron el proyecto de Reglamento que será nuestra ley de vida durante 150 años. Un reglamento inspirado desde sus primeras páginas, por el mensaje central de San Vicente de Paúl: la pertenencia al Salvador, por haber reunido en su Persona todas las actividades que hayan recibido de sus manos los más pequeños de aquellos que le pertenecen».

La Comunidad crece rápidamente. Puede poner a las Hermanas al servicio de algunos hospitales y de la Casa de los niños expósitos en Estrasburgo. Diez años después que la Iglesia proclamara la santidad de Vicente de Paúl, un joven sacerdote, Antoine JEANJEAN, sabe entusiasmar a las Hermanas por la vida y las obras de aquel que era ya el «Santo Patrón». Nombrado primer Superior eclesiástico de la Congregación, Antoine JEANJEAN puede, hasta la Revolución francesa, fortalecer a las Hermanas en este espíritu. La tormenta revolucionaria las expulsa de las ciudades de Alsacia y las dispersa.

De regreso en Saverne en 1804, la Comunidad tiene un rápido impulso. Las Hermanas son llamadas a cuidar a los pobres y enfermos en numerosos hospitales de Alsacia y Lorena.

En 1823, habíamos «exportado» ya a los países germánicos o austro-húngaros, nuestra manera de servir los pobres y a los enfermos, y se nos llamaba allí: «las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl».

En Francia, las Hermanas de la Caridad de Estrasburgo no fueron nunca más de mil. A finales de 1997 éramos 230. La Federación creada con sus Hermanas alemanas y austríacas, italianas e indias reúne a finales de 1997, 4.700 Hermanas, de las cuales 1.700 en África y 42 en el Perú, (53 novicias, 17 postulantes y 58 aspirantes).

3 transparencias presentan esta vida de la Congregación y la vida de la Federación hoy:

  • Las 11 Congregaciones reunidas desde 1971 en Federación por decreto del 2 de febrero de 1986 de la Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares (con Regla de Vida común)
  • Las Congregaciones fundadas por Estrasburgo e integradas a lo largo de los años a la Compañía de las Hijas de la Caridad.
  • Las Congregaciones fundadas por Estrasburgo, actualmente en vínculos de amistad o en colaboración, pero no federadas.

2. Algunos vínculos con los otros miembros de la Familia Vicencianas

– En el seno de nuestra Federación, los lazos de colaboración están muy vivos entre los tres grupos citados más arriba, por ejemplo: Las Hijas de la Caridad de las Provincias de Salsburgo, Graz y Colonia participan regularmente en nuestros Consejos de federación y en la formación propuesta (inicial y continua).

– El grupo de Estudios Vicencianos para Europa Central (MEGVIS) = Mittel- Europäische Gemeinschaft Vinzentinischer Studien) trata de profundizar regularmente sobre el espíritu y los servicios vicencianos. Los tres últimos temas tratados:

  • 1996: Los testigos de la fe en la Familia Vicencianas
  • 1997:Federico Ozanam y Rosalía Rendu
  • 1998: Las colaboraciones entre nuestros institutos en Europa.

– En Francia, colaboramos con las comunidades de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad para:

  • la formación de los laicos al espíritu de San Vicente, por ejemplo: fidelidad y creatividad en el Servicio de los pobres, San Vicente de Paúl y la organización de la Caridad.
  • Formación- visita a los lugares vicencianos: Viaje tras los pasos de San Vicente de Paúl con las hermanas, jóvenes, los dirigentes de nuestras obras.
  • Reflexión sobre las obras y las nuevas estructuras jurídicas.
  • En Tanzania, colaboración de las hermanas de la Congregación de Untermarchtal con los Lazaristas.

– En Europa, en particular en nuestra federación, percibimos gérmenes de esperanza en colaboraciones más estrechas para el futuro, por ejemplo:

  • en nuestra búsqueda de nuevas estructuras jurídicas para las obras,
  • la parte activa a nuestro carisma que tienen numerosos laicos en estas obras,
  • los rostros nuevos que tienen nuestras comunidades y Congregaciones en cambios profundos en Europa,
  • la atención a los nuevos pobres y las respuestas diversas aportadas.

El diálogo ha comenzado, pero el campo queda abierto para colaboraciones y ayudas mutuas todavía más concretas…

3. Ante el tercer milenio, los desafíos más importantes son:

Hermanas y laicos al servicio de una misión:

El desafío es de compartir el Carisma con los laicos, nuestros colaboradores en el servicio a los pobres y de los enfermos. El desafío es también en el corazón del mundo moderno con sus presiones tecnológicas, la prioridad por el hombre, por el enfermo o el pobre.

Los jóvenes:

El desafío es en una Europa rica y envejecida, de promover una pastoral de los jóvenes y de las vocaciones vicencianas.

Los pobres:

El desafío en la creatividad vicenciana, continuar abriendo caminos nuevos de servicio a los pobres: excluidos, principio y fin de vida, cuestiones éticas…

En estos desafíos, dos signos estimulantes para el futuro:

  • la sed de Dios y la renovación de la oración,
  • el resurgir de hombres y mujeres dispuestos a movilizarse por los pobres.

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