Las Constituciones, medio para alcanzar la perfección

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

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Author: Flores-Orcajo · Year of first publication: 1985 · Source: CEME.
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logo-CM«…porque os digo que si vuestra fidelidad no sobrepasa la de los letrados y fari-seos, no entraréis en el Reino de Dios» (Mt 5,20).

«La Congregación de la Misión es una sociedad clerical de vida apostólica y de derecho pontificio. En ella, sus miembros tratan de alcanzar su propio fin apostólico según el patrimonio legado por San Vicente y sancionado por la Iglesia. Llevan una vida fraterna en común según un estilo propio y mediante la observancia de las Constituciones tienden a la perfección de la caridad». (C 3,1).

La Iglesia afirma que los miembros de las Sociedades de vida apostólica aspiran a la perfección de la caridad por la observancia de las Constituciones (c. 731). La aprobación de las Constituciones por la Iglesia da seguridad de que su observancia conduce a la santidad. San Vicente dio a la Congregación las Reglas Comunes para ayudarle a ser fiel a las exigencias de su vocación y misión. Hoy la misma Congregación y con la misma finalidad se ha dado sus propias Constituciones.

1. Las Constituciones al servicio del carisma.

Lo que Juan Pablo II ha dicho de la nueva ley universal de la Iglesia con relación a la misma Iglesia, se puede decir de alguna manera de las Constituciones con relación a la Congregación de la Misión:

«No tiene como finalidad (la ley universal de la Iglesia) sustituir, de ningún modo, la fe, la gracia, los carismas y sobre todo la caridad de la vida de la Iglesia y de los fieles cristianos. Al contrario, su fin es, más bien, crear un orden tal en la sociedad eclesial que, asignando el primado a la fe, a la gracia y a los carismas, haga más fácil simultáneamente su desarrollo orgánico en la vida, tanto de la sociedad eclesial como también de cada una de las personas que pertenecen a ella… Es un instrumento que corresponde de lleno a la naturaleza de la Iglesia». (Const. Apos. Sacrae discp. leges).

Las Constituciones responden, además, a lo que la Congregación piensa de sí misma y cómo quiere presentarse hoy en la Iglesia. En este sentido escribe el P. General en la carta de presentación:

«La identidad de la Congregación dentro de la Iglesia está delineada en las páginas de este libro. Pero no permitamos que esta identidad se halle sólo en él. Debemos, pues, imprimir el texto de las Constituciones en In más hondo de nuestro corazón y expresarlo en la vida cotidiana, para realizar plenamente nuestra vocación de evangelizadores de los pobres». (Carta de present. p. 15).

2. «La fidelidad a las Constituciones, medida de lo que aportamos a la Iglesia».

El contenido espiritual, apostólico y organizativo son elementos de fuerza, de cohesión, de unidad entre los misioneros. Por esto, el P. General, en la carta antes citada, afirma:

«Permitidme hacer sobre ellas (las Constituciones) tan sólo esta observación: la medida en que seamos fieles a la letra y al espíritu de las Constituciones determinará en gran manera el grado de nuestra dedicación a la vida de la Iglesia local, en la que está inserta la Congregación». (p. 15).

Recordemos igualmente lo que San Vicente escribió al final del prólogo de las Reglas Comunes:

«Tened por cierto que si las guardáis, ellas os guardarán y os conducirán con seguridad al fin deseado, esto es, a la dicha celestial». (Prol. RC, p. 175).

3. La observancia de las Constituciones, señal de nuestro compromiso por adquirir la perfección.

La idea es de San Vicente:

«La fidelidad que guarden en observar esto (leer las RC, comprenderlas, pedir penitencia cuando se falta a ellas) será prueba de la fidelidad con que quieren observar las Reglas o Constituciones, y un testimonio del interés que tienen por la propia perfección. Y si alguno advierte algún progreso en su observancia, dará gracias a Cristo el Señor, y le pedirá que le dé a él y a toda la Congregación la gracia de observarlas aún mejor en el futuro». (RC XII, 14).

  • ¿Soy de los que «visceralmente» y «a priori» me opongo a toda norma?
  • ¿Cómo he recibido las actuales Constituciones?
  • ¿Puedo decir que es un libro que afecta de alguna manera a mi vida misionera?

Oración:

«¡Oh Dios, que eres la ley eterna y la razón inmutable, que gobiernas con sabiduría infinita todo el universo! De ti manan todas las normas de las criaturas y todas las leyes del bien vivir, como de su propia fuente. ¡Bendice a aquellos a los que tú mismo has dado estas reglas y que las reciban como procedentes de ti! ¡Concédeles, Señor, la gracia necesaria para observarlas siempre e inviolablemente hasta su muerte» (XI 331).

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