La visita domiciliaria de la Virgen Milagrosa

Francisco Javier Fernández ChentoAsociación de la Medalla Milagrosa, Virgen María5 Comments

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Autor: Desconocido .
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OLYMPUS DIGITAL CAMERAIniciada en España por los PP. Paúles y las Hijas de la Caridad, allá por el año 1913.

¿Qué es la visita domiciliaria?

Es un apostolado de la Asociación de la Me­dalla Milagrosa, cuya finalidad es promover el culto a la Inmaculada, buscar la santificación y formación de sus miembros y evangelizar a las personas aleja­das de la Iglesia.

El único requisito para pertenecer a la Asociación es: Llevar consigo la Medalla Milagrosa, e invocar a María Inmaculada con la jaculatoria de la medalla. «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros, que recurrimos a Ti«. Este requisito conviene que lo cumplan todos cuantos reciben la capilla de la virgen.

Existen otros miembros, más activos en la Asocia­ción, que se comprometen a cumplir los Estatutos de la misma.

¿En qué consiste la visita domiciliaria?

En formar un grupo de 30 familias para que la Vir­gen visite todos los meses, un día especial, a cada una de ellas. Cada grupo nombra su responsable que cuida del orden en las visitas y del buen estado de la capilla. La Virgen convive un día en cada hogar.

¿Qué se propone la visita domiciliaria?

  1. Orientar las familias hacia Dios y formar en cada hogar un pequeño santuario.
  2. Promover la oración «en familia» para que se cumpla la célebre frase: «Familia que reza unida, permanece unida».
  3. Renovar la vida cristiana de quienes la reciben en su casa.

¿Cómo se practica la visita domiciliaria?

Obtenida la capilla de la milagrosa, se forma el grupo correspondiente. Se nombra el/la responsable del mismo y contando con el permiso previo del Sr. Párroco —si es la primera capilla que se establece— se inaugura el grupo, bendiciendo la imagen solemne­mente, si puede ser, en presencia de las familias que la van a recibir mensualmente en sus casas.

Oración — Saludo

Santa María, Visitadora de los Hogares, recibe el sa­ludo de esta familia que al verte aquí, dentro de ca­sa, no acierta a decir otra cosa que las palabras que el Espíritu Santo inspiró a Santa Isabel cuando Tú la visitaste: ¡Bendita Tú eres entre todas las mujeres! ¿Y de dónde a nosotros que nos visite la Madre de Dios?

Sabemos, querida Madre, que tus delicias son vi­vir entre tus hijos. Sabemos que vienes porque nos amas, porque quieres hacernos sentir tu poderosa in­tercesión ante el Señor.

En nuestro hogar no vas a encontrar sino pobre­za, miseria y pecado. Pero, por eso, queremos tener­te entre nosotros:

  • Para que tu presencia nos lleve a la persona de Je­sucristo, tu Hijo.
  • Para que los tesoros de tus manos llenen la va­ciedad de las nuestras.
  • Para que Jesús, fruto de tu vientre, destruya el fru­to de nuestro egoísmo, perdonando nuestros pecados.

¡Vencedora de todas las batallas de Dios, Virgen de los pequeños y grandes milagros de cada día!, reci­be el homenaje de esta familia que te recibe en su hogar y haz que durante tu estancia entre nosotros te sintamos:

  • COMO UNA LUZ que nos ilumina y no se apaga.
  • COMO UN PERFUME que nos atraiga hacia Ti y nos acerque a Cristo.
  • COMO UNA FUERZA que nos sostenga para vivir dignamente como hijos tuyos y hermanos de Jesucristo, que siempre vive para interceder por nosotros ante el Padre Celestial.

¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nos­otros que recurrimos a Ti!

(Récense tres Avemarías, intercalando esta jacu­latoria).

Obsequios a la Virgen

En cada visita de la Virgen, la familia debería re­galarle algo. Entre los obsequios no deberían faltar:

  1. La promesa de ofrecer a Dios, diariamente, el trabajo, sacrificios y, especialmente, el cumpli­miento de los deberes de estado, haciéndolo todo por María, con María y para que Ella lo presente al Señor, único Mediador entre Dios y los hombres.
  2. El compromiso de:
    1. Llevar su «Medalla», que es la Medalla Mi­lagrosa.
    2. Rezar todos los días tres Avemarías y re­petir con frecuencia su jaculatoria.
    3. Leer cada día alguna página de la Sagrada Escritura,
    4. Recibir, frecuentemente, los sacramentos del Perdón y de la Eucaristía.
    5. Suscribirse y propagar el boletín mensual «Virgen Milagrosa», órgano oficial de su Asociación.

Consagración de la familia a la Inmaculada de la «Medalla Milagrosa»

¡Oh Virgen Madre de Dios, queremos consa­grarte hoy nuestro hogar y cuantos lo habitan!

Que nuestra casa, como aquella tu casa de Nazaret, llegué a ser oasis de paz y felicidad, por el cumplimiento de la voluntad de Dios, la prác­tica de la caridad y el abandono en la Divina Pro­videncia.

¡Que amemos a nuestros familiares y respetemos a todos los hombres, como Cristo nos enseñó!

Ayúdanos a vivir siempre cristianamente, sien­do fieles a la fe recibida en nuestro bautismo, que es la fe de la Iglesia. Envuélvenos en tu ter­nura. Dígnate, Virgen Santísima, transformar nues­tro hogar en un pequeño templo, consagrados to­dos a tu Corazón Inmaculado, para gloria de Dios y consuelo de la Santa Iglesia.

Oración — Despedida

Adiós, Virgen Misericordiosa, Virgen Compasi­va, Vida, Dulzura y Esperanza nuestra.

Ha llegado la hora de despedirte, pero antes de que salgas de nuestra morada queremos ex­presarte nuestro agradecimiento porque nos has visitado.

¡Gracias porque nos has facilitado convivir más cerca de Ti!

Perdona nuestras indelicadezas y desatencio­nes, nuestras mezquindades y olvidos.

Y antes de salir danos tu bendición maternal.

Bendice a nuestros pequeños para que crezcan, como tu Hijo, en sabiduría y en gracia divina, a la vez que crecen en edad.

Bendice a los mayores, para que acertemos a llevar a cabo la misión de ser testigos del Reino de Dios entre los hombres.

Enciende en nosotros la luz de una constan­te conversión y un ansia de sincera renovación cristiana.

Límpianos del pecado. Danos la sal y el aceite divinos para que nuestra vida tenga el sabor de Cristo. Y aumenta en nosotros el vino generoso de la fortaleza para hacer frente, como Tú, a las difi­cultades de la vida y poder vencer en el combate de la fe.

¡Oh María!, aunque te vas, no nos dejes; aun­que no te veamos, haznos sentir siempre tu pre­sencia y que el próximo mes podamos ser menos indignos de recibirte y entronizarte en nuestro hogar, para que Tú lo llenes de Cristo y Él nos con­ceda, junto a Ti, un lugar en su Reino Glorioso.

Pequeño ritual

  1. Entronizar la capilla de la Virgen en un lugar de la casa donde pueda ser mejor atendida. Se le enciende, si es posible, una luz, como símbolo de la fe y devoción de familia.
  2. Es ya tradicional rezar ese día, toda a familia reunida, el Santo Rosario, o tener, al menos, algún acto de oración en común, ante María.
  3. El obsequio que más agrada a la Madre de Dios es que todos se consagren a su Corazón Inmaculado y vitalicen su vida cristiana, celebrando los Sacramentos del Per­dón y de la Eucaristía.

«Haz de tu hogar
un Santuario a María,
Madre de Dios»

5 Comments on “La visita domiciliaria de la Virgen Milagrosa”

  1. Quisiera tener la visita domiciliaria de la Virgen , en mi domicilio. Qué se necesita para ello y donde solicitarlo.

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