La Palabra de Dios en san Vicente de Paúl (IV)

Mitxel OlabuénagaEspiritualidad, Espiritualidad vicencianaLeave a Comment

CREDITS
Author: .
Estimated Reading Time:

LAS FUENTES BIBLIOGRÁFICAS DE NUESTRA FAMILIA NOS INVITAN A UN TRABAJO SINCERO DE INVESTIGA­CIÓN

Tratemos de entrar ahora a la manera como san Vicente aco­gió la Palabra, la ofrecía desde sus propias interpretaciones y fantasías. Me permitiría decir con el cariño por mi Fundador, que el manejaba la Biblia, como él era: creyente de convicciones pro­fundas y enraizadas; sacerdote con una cultura teológica sufi­cientemente profunda (y que parece esconder por su gran humil­dad y modestia); como evangelizador con respecto a los pobres y con respecto a la doctrina que quiso transmitirnos para amar a Dios y servirlo en los pobres; pero también con su temperamen­to lleno de fantasía y de creatividad.

Me parece, para decirlo en dos palabras, que fue un discípu­lo extraordinario de la escuela de Jesús de Nazaret.

Quien quiera vivir la experiencia de su mundo polifacético tendrá delante de sí la inmensa bibliografía hoy a disposición para conocer la riqueza bíblica y espiritual de nuestro Fundador.

Riqueza y Diversidad de ese tesoro vicentino que nos permi­ten asomarnos y cónocer mucho mejor el mundo de la persona­lidad de san Vicente y su inmensa capacidad de trabajo y de dedicación al servicio de la Misión que había recibido. Y en lo que toca a nuestra reflexión admirando su capacidad de citar abundantemente la Biblia (1000 veces dicen algunos, considero que es poco) y sobre todo en su creatividad de adaptar y leer los textos según las necesidades de sus interlocutores.

Cuántos cohermanos han escrito sobre estos temas, P. Dodin, P. Vanteenkiste, P. Renouard, P. Orcajo, P. Román, P. Fonsatti señalan como san Vicente tenía el cuidado de tomar el texto apropiado para la persona a la cual se dirigía… Era lógico que dirigiéndose a las Hijas de la Caridad en 1634 y 1660 su estilo fuera más vivo y colorido como si los personajes bíblicos vistie­ran o hablaran como lo hacían en ese momento a las Hijas de la Caridad.

Hablando a los misioneros, san Vicente mezclaba la anécdota y la información a las enseñanzas evangélicas. Pero con ellos parece mostrarse más cuidadoso y preciso en sus citaciones bíblicas y en la manera de explicarlas. Público distinto… pedagogías diferentes.

CEME

Álvaro Restrepo Álzate

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *