La obra de Federico Ozanam (II)

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Author: Léonce Celier .
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¿Cuáles son sus dos principales títulos científicos? Su tesis sobre Dante presentada a los 25 años y que fue un triunfo en la Sorbona («La Filosofía de Dante 1838»); sus «Estudios Germánicos». Su estudio sobre Dante fue en su tiempo una revelación, el calificativo no es demasiado fuerte. Si exceptuamos a Rivarol, dotado de intuición y que entrevió la grandeza de Alighieri, no resulta exagerado decir que La Divina Comedia había permanecido hasta Ozanam, en Francia, como un mundo cerrado.

Ozanam encuentra ante él, cuando aborda a Dante, una masa de incomprensión. Hace el trabajo de un descubridor. Todo está por decir, por iluminar. Para comprender a Dante se necesita una llave, y esta llave es la filosofía y la mística de la Edad Media. Sainte-Beuve, con su acostumbrada perspicacia, vio claro cuando escribió que no se comprendería La Divina Comedia hasta el día en que se «penetraría en la obra por su verdadera entrada, la de la Edad Media».

Hay sobre Dante una muy hermosa frase de Ozanam: «Yo no poseo la grandeza de su alma, pero poseo su fe.» ¿Imaginábase el día que escribió estas palabras, que definía el indispensable postulado de tota comprensión verdadera de Alighieri? Ozanam abordaba a Dante con su alma de católico. Era la verdadera forma de comprenderle. Su tesis sobre Alighieri será siempre una fecha señalada en la historia de nuestras Letras.

Su otro título principal como historiador es el volumen (constituido en realidad por dos estudios separados): «Los germanos antes del Cristianismo» y «La civilización cristiana con los francos», aparecidos en 1847 y 1849) que titula: «Estudios Germánicos». Con una maravillosa seguridad de antenas Ozanam pone el dedo en una llaga profunda cuando denuncia entre los germanos, como un peligro específico, el orgullo de los orígenes, el vértigo del Pasado, la divinización de la Raza. Y se nos presenta como un anunciador al descubrirnos las consecuencias fatales de este extravío. Hemos tenido ante los ojos el horror al cual han ido a parar las locuras del orgullo racial y de la religión de la Sangre.

Acabamos de intentar delimitar con un trazo rápido las dos obras maestras de Ozanam en el plano histórico. Nos ha dejado, también, otros escritos de un carácter más literario que propiamente científico. No nos perdonaríamos de silenciar los dos estudios exquisitos nacidos de su contacto con el suelo español y con la tierra de Italia, en donde él ha puesto tanto de su sensibilidad y que llevan como títulos: «Peregrinación al país del Cid» y «Poetas franciscanos». Ozanam conoció de cerca y amó a la gente frugal y sencilla de la Toscana y de Umbría. Le encantaba la lengua italiana y la poseía como la suya propia. Hay en el orden espiritual unas predestinaciones. Todo predisponía a Ozanam para que su alma comprendiera la poesía franciscana. Fue su revelador en Francia.

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