La Navidad en el Androy (Madagascar)

Francisco Javier Fernández ChentoCongregación de la Misión, Hijas de la CaridadLeave a Comment

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Author: José Luis Cuesta, C.M. .
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En todas las comunidades de fe arraigada, la celebración de la Navidad es motivo de alegría, de celebración gozosa. Y en el centro de esta celebración está Jesús, Enmanuel, el Dios que se hizo uno de nosotros y el hijo de Santa María Virgen que nació en un establo porque los habitantes de Belén no le recibieron.

Las modalidades de la celebración cambian según las culturas y la situación geográfica. En Madagascar se celebra cuando el calor del verano austral es más fuerte. Cuando ponen el Nacimiento no se les ocurre espolvorear de harina los campos vecinos al portal. No han visto nunca la nieve y no saben lo que es. Como tampoco ponen ríos o fuentes porque en el Androy, tierra de espinos y de sed, no hay ni un riachuelo ni una pequeña fuente.

Lo importante es la celebración del nacimiento de Jesús, el Cristo que vino a salvarnos a todos. Pero quizás tenga tanta importancia como la fiesta en sí misma, la preparación. En los centros donde hay Misioneros Paúles y Hermanas, Hijas de la Caridad, se pone el Belén. Los personajes tienen que ser blancos. No conciben una Virgen o un Niño Jesús negro. En los poblados de la estepa no se pone el Belén porque no tienen figuras. Ponen una estampa y un árbol y adornan la iglesia con guirnaldas hechas con los cuadernos usados de los niños de la escuela. Pero sobre todo se preparan los cantos por grupos, que pueden ser por familias, por barrios, por asociaciones o por edades, niños, jóvenes o mayores. Y hay que ensayar la representación del misterio y de la Historia de la Salvación. Todo esto les lleva días y días, o mejor atardeceres, de preparación con ambiente de fiesta y es una catequesis viva y al alcance de sus posibilidades.

Y cuando llega el 24, al anochecer se reúnen los cristianos, y los que no lo son, y empieza la fiesta con la Celebración de la Palabra porque no podrán tener la Misa del Gallo. El misionero no se puede multiplicar por 20 pueblos o más que le corresponden. A continuación viene la representación del Misterio, desde la Anunciación a los Inocentes según los textos de S. Lucas y S. Mateo. Los niños por grupos de seis u ocho salen al presbiterio para recitar cada uno un cuarteto o un pareado llenos de candor alusivos al nacimiento de Jesús. Participarán después los grupos familiares, por barrios o asociaciones con cantos y representaciones libres de la Navidad que tienen mucho sabor a los apócrifos.

En las comunidades cristianas de más abolengo se representará la Historia de la Salvación, empezando por Adán y terminando con el nacimiento del Bautista.

Hasta el despuntar del día durará la celebración. No habrá comilonas ni excesos de alcohol. Sí habrá caramelos para los niños comprados con la cotización de los mayores.

En los días que suceden al 25, cada comunidad cristiana tendrá su Eucaristía de Navidad en la que todos se confesarán y comulgarán. Y se repite la fiesta. Y hay que cortar porque hay que ir a otro poblado. Así hasta Reyes.

La fiesta de Navidad en el Androy no está contaminada con los miasmas de la indiferencia, del consumismo o la hostilidad de los países ex-cristianos. ¡Felicidades, ha nacido Cristo. Nos ha nacido un Niño, albricias, venid adorémosle! Es el saludo mil veces repetido por los cristianos en el Androy.

P. José Luis Cuesta
Misionero paúl, El Androy (Madagascar)
Tomado de: Caminos de Misión

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