La formación presbiteral en el magisterio eclesial (y) latinoamericano

Francisco Javier Fernández ChentoFormación VicencianaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: José René Mancilla Rangel, C.M. · Año publicación original: 2010 · Fuente: Vicentinos Colombia.
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Presentación

A tres años de aparecida (13-31 de mayo de 2007), tomamos con ella el precioso texto que iluminó su sendero: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6)… Si Pastores dabo vobis nos propone «formar» pastores según el corazón de Cristo (cf. Jer 3, 15), Aparecida – conociendo la incertidumbre que ronda en nuestros corazones de pastores-1 pregunta con el discípulo ¿Cómo vamos a saber el camino? (Jn 14, 5) para formarlos?… Su propuesta es un itinerario desde el encuentro con Jesucristo, «vida en sus discípulos misioneros y para nuestros pueblos»…

Estamos hoy ante un itinerario formativo que tiene como punto de partida los «pastores formados según el corazón de Cristo» –identificados en la exhortación apostólica postsinodal de Juan Pablo II-, que sigue el sendero de Jesucristo, verdad y vida, hasta llegar a vivir plenamente en el Señor y con él (Jn 1, 39).2 Así las cosas, el itinerario formativo de Aparecida está enraizado en la propuesta espiritual de la -PASTORES DABO VOBIS, que por aquellos días acababa de cumplir 15 años de su publicación-, en otras palabras, la propuesta formativa para los pueblos de América latina y del Caribe hunde sus raíces en la propuesta del magisterio eclesial universal.

«La vida, para estar con él…» Todo parte de un encuentro personal entre el discípulo y el maestro: «a solas para hablarle al corazón «…3 La formación presbiteral es vista por el magisterio en «dimensión de encuentro». Nuestra tarea de formadores es la de actualizar en las vidas de los formandos y en las propias el encuentro entre Jesús y sus discípulos.

El encuentro cotidiano a solas o en comunidad con el Señor genera Vida para el discípulo, y es en este sentido que se le puede llamar a dicho encuentro «el discipulado». Ser discípulo es vivir la vida del maestro, se va uno haciendo con él hasta configurarse y ser uno con Aquel que ha dicho que es uno con el Padre, con Aquel que ha dicho que es Camino, Verdad y Vida.

«En la escuela de Jesús aprendemos una «vida nueva» dinamizada por el Espíritu Santo y reflejada en los valores del Reino».4 Su pedagogía es la del encuentro que sana, que dinamiza, que produce otros encuentros, es decir, que se transforma en Misión: salir al encuentro de los otros… El Discipulado es el encuentro con Cristo, la Misión el encuentro con los hermanos.

Así las cosas el encuentro se convierte en experiencia formativa, que engendra «discípulos misioneros«. La experiencia con Jesús es única y se da en términos de fe y de amor: La fe que exige coherencia con la vida…, el amor que engendra la vida y que prepara para el destino último del hombre, la vida eterna… Los discípulos misioneros son formados en la fe y en el amor: creen y comunican, están adheridos (discípulos) y salen al encuentro del otro (misioneros), celebran y sirven…

El magisterio universal y particular nos habla bellamente de la experiencia formativa del encuentro, y lo hace en términos profundamente bíblicos: pues la Palabra es fruto del encuentro entre Dios y los hombres, pues en ella han quedado plasmadas para siempre las vivencias de hombres y mujeres que por la fe y el amor han querido unir sus vidas al Dios Trino y único… Este magisterio nos plantea hoy el discipulado misionero en relación con el Camino (Jn 14, 5ss) y con el buen pastor (Jn 10, 4ss): dos íconos bíblicos perfectos que nos hablan y que nos permiten la experiencia formativa del encuentro.

Y la experiencia del encuentro se convierte en vocación: «Todos en la iglesia estamos llamados a ser discípulos misioneros. Es necesario formarnos y formar a todo el Pueblo de Dios para cumplir con responsabilidad y audacia esta tarea»5. Una profunda preocupación por la formación de discípulos y misioneros en sus etapas: primer anuncio, iniciación cristiana y maduración de la fe… nos presenta el magisterio en Aparecida y vamos nosotros a escuchar su voz.

Esta charla no es una interpretación de lo que el Magisterio nos dice sobre la Formación presbiteral, se trata más bien de una exposición de lo que Aparecida llamó «el itinerario formativo de los discípulos misioneros». Las reflexiones e interpretaciones las iremos realizando a lo largo de estos días, permitiéndonos como ayuda este material.

1. Lo que el magisterio eclesial y latinoamericano nos presenta:

Sólo para recordar citemos en esta mañana algunos documentos del Magisterio en razón a la formación presbiteral:

DOCUMENTOS IDEAS
DECRETO PRESBYTERORUM ORDINIS SOBRE EL MINISTERIO Y LA VIDA DE LOS PRESBÍTEROS del 7 de diciembre de 1965 (Concilio Vaticano II) y «El don espiritual que recibieron los presbíteros en la ordenación no los dispone sólo para una misión limitada y restringida, sino para una misión amplísima y universal de salvación «hasta los extremos de la tierra…» (PO, 10).
Decreto «OPTATAM TOTIUS» (Sobre la Formación Sacerdotal) del 28 de octubre de 1965 «Proclama la grandísima importancia de la formación sacerdotal y declara algunos principios fundamentales de la misma ( … ) Esta formación sacerdotal es necesaria por razón de la misma unidad del sacerdocio…» (OT, proemio)
EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL PASTORES DABO VOBIS DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES SOBRE LA FORMACIÓN DE LOS SACERDOTES EN LA SITUACIÓN ACTUAL (25 de marzo de 1992) «Os daré pastores según mi corazón» (Jer 3, 15) (No 1) «la formación de los futuros sacerdotes, tanto diocesanos como religiosos, y la atención asidua, llevada a cabo durante toda la vida, con miras a su santificación personal en el ministerio y mediante la actualización constante de su dedicación pastoral lo considera la Iglesia como una de las tareas de máxima importancia para el futuro de la evangelización de la humanidad» (No 2) «Hoy, en particular, la tarea pastoral prioritaria de la nueva evangelización, que atañe a todo el Pueblo de Dios y pide un nuevo ardor, nuevos métodos y una nueva expresión para el anuncio y el testimonio del Evangelio, exige sacerdotes radical e integralmente inmersos en el misterio de Cristo y capaces de realizar un nuevo estilo de vida pastoral» (No 18)
DIRECTORIO PARA EL MINISTERIO Y LA VIDA DE LOS PRESBÍTEROS, dado por la Congregación para el Clero (El papa Juan Pablo II lo aprobó el 31 de enero de 1994) «El presente documento, por lo tanto, no pretende ofrecer una exposición exhaustiva acerca del sacerdocio, ni quiere ser una pura y simple repetición de cuanto ha sido ya auténticamente declarado por el Magisterio de la Iglesia. Éste quiere responder a los principales interrogantes — de orden doctrinal, disciplinar y pastoral — que el compromiso de la nueva evangelización plantea a los sacerdotes» (Introducción)
LAS CONFERENCIAS GENERALES DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, EN ESPECIAL Y PARA NUESTRO TEMA LA V CONFERENCIA CELEBRADA EN APARECIDA (Brasil), del 13 al 31 de Mayo de 2007 «…frente a los múltiples problemas de tipo estrictamente religioso, la Iglesia se encuentra con un número cada vez más escaso de sacerdotes, con estructuras ministeriales insuficientes y a veces inadecuadas para una eficaz labor apostólica. En este contexto ubicamos la formación del clero, que debe ser instrumento fundamental de renovación de nuestra Iglesia y respuesta a las exigencias religiosas y humanas de nuestro continente» (Medellín)

2. Presentación del itinerario formativo de los discípulos misioneros

2.1 Contextualización:

DEL DOCUMENTO:

La V Conferencia General del episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Aparecida (Brasil), presenta un documento conclusivo:

Con dos ejes transversales, por así decirlo, que van de comienzo a fin en el documento conclusivo: Jesucristo y la Vida, presentados como sinónimos indiscutibles:

  • La VIDA de nuestros pueblos hoy
  • La VIDA de JESUCRISTO en los discípulos misioneros
  • La VIDA de JESUCRISTO para nuestros pueblos

Con los binomios (sinónimos):

  • Evangelizar – Misionar + Discípulos – Misioneros + Hombre – Mujer
  • Iglesia – Comunidad + Fe – Esperanza
  • Amor – Servicio
  • Alegría – Santidad
  • y otros que ustedes puedan encontrar

Con un itinerario metodológico: Jesús camino y una metodología: ver, juzgar y actuar… para «hacer de todos sus miembros discípulos y misioneros de Cristo, Camino, Verdad y Vida; para que nuestros pueblos tengan vida en él».5

Con una respuesta positiva al momento histórico de los discípulos misioneros: la reciente canonización de algunos santos y santas para nuestros pueblos.6 La iglesia de América Latina y del Caribe ha contado con el testimonio martirial y con la santidad de muchos hermanos y hermanas nuestros que nos han precedido en la fe y ya gozan del reino de la vida.

Con una continuidad doctrinal, constatada desde la I a la V conferencia, lo que indica un mismo saber y querer, una prolongación en la forma de sentir y de reflexionar, de constatar y actuar…

Y esto y mucho más enmarcado en una afirmación que es indiscutible, más bien es comprobable: La reflexión del magisterio eclesial reunido en Aparecida, a los pies de la Santa Madre de Dios, es ante todo Bíblica y se funda también en la Tradición y en el magisterio; de hecho, en estas conclusiones de su reflexión se percibe con facilidad la presencia de la Palabra de Dios. Aparecida es una lectura constante del Evangelio; Ella hace una ilación única de los textos Sagrados para comunicarnos un mensaje claro y veraz… es un fruto 100 % bíblico. Cuando uno lee el texto conclusivo siente que está profundizando en el evangelio, que se está leyendo la Palabra de Dios escrita en la lengua vernácula de los pueblos de América Latina y del Caribe…

DEL ITINERARIO:

El contexto comienza con unas luces y sombras…

Luces: la pastoral, orientada al encuentro de Jesucristo, tiene muchos frutos:7

  • La implementación de la palabra de Dios en la mayoría de sus ámbitos, en especial en lo formativo…
  • Renovación litúrgica, con variados y muchos ensayos de inculturación
  • Aprecio por el clero y la formación del mismo…
  • Abnegada entrega de los misioneros y misioneras en la evangelización; también en la donación de varios de ellos a la Misión ad gentes.
  • Diversas pastorales y métodos de nueva evangelización.
  • La doctrina social de la Iglesia hecha realidad a través de las pastorales sociales y charitas de nuestras diócesis y territorios de misión.
  • Los intentos de diálogos ecuménico e interreligioso, la mayoría de los cuales se han plasmado en encuentros y acercamientos interesantes.

Sombras:8

  • crecimiento demográfico acelerado y en aumento vs lento crecimiento porcentual de fieles en nuestras comunidades…
  • surgimiento de eclesiologías y espiritualidades que van en contravía al dinamismo implementado por el Vaticano II, generando resistencia y estancamiento e impidiendo el impulso renovador dado a la iglesia en la segunda mitad del siglo pasado…
  • Se percibe una «evangelización con poco ardor y sin nuevos métodos y expresiones, un énfasis en el ritualismo sin el conveniente itinerario formativo, descuidando otras tareas pastorales…»9 y esto se agrava por la falta de un acompañamiento serio y constante a los laicos en su formación y actividad pastoral.
  • Pastoral con lenguajes poco significativos para la cultura actual y para los jóvenes de nuestro tiempo…
  • Insuficiente número de sacerdotes y su «no equitativa» distribución –descuido del campo, de las periferias urbanas…- y la relativa escasez de vocaciones…
  • Pérdida del sentido religioso de algunos bautizados (relativismo de la fe) y abandono de la iglesia por parte de otros (Fenómeno de las sectas)
  • Dificultades para entablar serios y productivos diálogos religiosos… no es fácil estudiar la amplia gama de movimientos que hay y que surgen…
  • Católicos que se han apartado del evangelio, cuyas acciones desdicen el ser cristiano adquirido por medio del bautismo y de la iniciación cristiana (antitestimonios, malos gobernantes…)

Precedida por la Buena Nueva manifestada en la Alegría de los discípulos misioneros de Cristo (capítulo 3), encontramos la vocación de éstos a la Santidad (capítulo 4):

  • Dios, que es Santo y nos ama, nos llama por medio de Jesús a la Santidad.10
  • La vocación de los discípulos de Jesús es ante todo una llamada original porque: a) no fueron ellos los que escogieron a su maestro, fue a la inversa, b) fueron convocados para Alguien –no para algo-, fueron elegidos para vincularse íntimamente a su Persona… y, estando con Él, fueran enviados a predicar…11
  • Y ese camino a la felicidad, es decir, la vocación a la Santidad, tiene su propio itinerario: se empieza por ser amigos (132), después hermanos (132), en consecuencia Hijos de Dios (133), obedientes en la fe y prontos al anuncio (134), buenos samaritanos con el prójimo (135), con un autentico y radical (136), configurados con Jesús camino, a través del Espíritu santo (137),configurados con el maestro por el amor (138), para ser reconocidos como discípulos (138),aprendiendo y practicando las bienaventuranzas del reino, siendo bienaventurados (139),hasta compartir su misma suerte: la cruz (140), como lo hizo María desde su concepción inmaculada hasta su asunción (141), configurados con la Palabra y con la Eucaristía (142).
  • Y su propio anuncio: el Evangelio del Reino de Vida: un anuncio que parte del misterio pascual (143), y que es a su vez un encargo preciso –y precioso- a todas las naciones (144), que transmite la alegría del encuentro con el Señor (145)… «Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva…» (146), hace visible el amor misericordioso de Dios (147)…
  • La vocación a la santidad está definida y precisada en el No 148: «no es una fuga hacia el intimismo o hacia el individualismo religioso, tampoco un abandono de la realidad urgente de los grandes problemas económicos, sociales y políticos de América Latina y del mundo y, mucho menos, una fuga de la realidad hacia un mundo exclusivamente espiritual».
  • Está fundada en «ese mismo Espíritu (que) acompañó a Jesús durante toda su vida» y que, una vez resucitado, comunicó a los suyos para que tuviesen vida (149) y continuasen su misión, la misma que el Padre le había encomendado a Él (151). El Espíritu Santo es el Maestro interior que forma discípulos misioneros en la verdad (152) y nunca deja de alimentarlos y vivificarlos (por medio de los sacramentos) (153)…

Y ya a las puertas del itinerario formativo aparece el capítulo cinco: «la comunión de los discípulos misioneros en la iglesia» (154-239), dónde la contundente afirmación: «NO HAY DISCIPULADO SIN COMUNIÓN» (156) permite entender a la «iglesia comunidad de amor» (159) como una institución humana y divina, necesaria para vivir la vocación de discípulos misioneros… La comunión es una vocación, y como tal tiene su propio itinerario: lugares eclesiales para la comunión y personas para la comunión (obispos, presbíteros, diáconos, seglares…). El documento no deja de precisar que esta vocación ha sido, por una u otra causa, «rechazada» por aquellos que o bien han dejado la iglesia para unirse a otros grupos religiosos o bien por aquellos que han querido seguir a Cristo por su cuenta y/o en otros grupos cristianos…

2.2 Itinerario:

1. UNA ESPIRITUALIDAD TRINITARIA DEL ENCUENTRO CON JESUCRISTO

El encuentro con Jesucristo: para que alguien sea un verdadero cristiano lo primero que tiene que vivenciar es un encuentro con ese Alguien que cambia totalmente su vida, ese Alguien se llama Jesús:

«Esto es justamente lo que, con presentaciones diferentes, nos han conservado todos los Evangelios como el inicio del cristianismo: un encuentro de fe con la persona de Jesús«.12

Lugares de encuentro con Jesucristo:

«El encuentro con Cristo, gracias a la acción invisible del Espíritu Santo, se realiza en la fe recibida y vivida en la Iglesia. Con las palabras del Papa Benedicto XVI, repetimos con certeza: «¡La Iglesia es nuestra casa! ¡Ésta es nuestra casa! ¡En la Iglesia católica tenemos todo lo que es bueno, todo lo que es motivo de seguridad y de consuelo! ¡Quien acepta a Cristo: Camino, Verdad y Vida, en su totalidad, tiene garantizada la paz y la felicidad, en ésta y en la otra vida!»«.13

  • La fe recibida y vivida en la iglesia: quien acepta a Jesús en su vida será feliz por siempre.14
  • La Palabra de Dios: desconocerla es desconocer a Jesús y renunciar a anunciarlo.15 La Lectio divina se convierte en una herramienta indiscutible para la formación.16
  • Las celebraciones litúrgicas: celebrando el Misterio Pascual los discípulos de Cristo penetran más en los misterios del Reino y expresan de modo sacramental su vocación de Discípulos misioneros.17
  • La eucaristía: es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo.18 «los fieles deben anhelar la participación plena en la Eucaristía dominical, por lo cual también los alentamos a orar por las vocaciones sacerdotales«.19
  • El sacramento de la reconciliación: es el lugar donde el pecador experimenta de manera singular el encuentro con Jesús,20 «nos devuelve la alegría y el entusiasmo de anunciarlo a los demás con corazón abierto y generoso«.21
  • La oración personal y comunitaria: es el lugar donde el discípulo cultiva la amistad con Jesús, asumiendo la voluntad del Padre.22
  • Una comunidad viva: en medio de ella Jesús está presente en la fe y en el amor fraterno. «Está en todos los discípulos que procuran hacer suya la existencia de Jesús, y vivir su propia vida escondida en la vida de Cristo (cf. Col 3,3)«.23
  • Los pobres, afligidos y enfermos: En la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo. «El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos y del encuentro con Él en los afligidos y marginados, cuya inmensa dignidad Él mismo nos revela, surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino«.24

Piedad popular: es el alma de los pueblos en América, es el gran tesoro de la Iglesia en este continente; el discípulo misionero tiene que ser «sensible a ella, saber percibir sus dimensiones interiores y sus valores innegables.25 «Es también una expresión de sabiduría sobrenatural, porque la sabiduría del amor no depende directamente de la ilustración de la mente sino de la acción interna de la gracia. Por eso, la llamamos espiritualidad popular. Es decir, una espiritualidad cristiana que, siendo un encuentro personal con el Señor, integra mucho lo corpóreo, lo sensible, lo simbólico, y las necesidades más concretas de las personas. Es una espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos, que, no por eso, es menos espiritual, sino que lo es de otra manera«.26

María discípula y misionera: es el modelo perfecto de discípulo de Jesús porque ella fue la que más meditó sus palabras y sus acciones.27 Sería interesante trazar un itinerario formativo desde el icono de María discípula y misionera, y en aparecida hay con que echar mano para tal tarea.

Los apóstoles y los santos: sus vidas son lugares privilegiados de encuentro con Jesús.28

2. PROCESO DE FORMACIÓN DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS:

Requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades:

«La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo en América Latina y El Caribe, requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia. Miramos a Jesús, el Maestro que formó personalmente a sus Apóstoles y discípulos. Cristo nos da el método: «Vengan y vean» (Jn 1,39), «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Con Él podemos desarrollar las potencialidades que están en las personas y formar discípulos misioneros«.29

Aspectos del proceso:30

a) El encuentro con Jesucristo: debe renovarse constantemente por el testimonio personal, el anuncio del evangelio (Kerigma) y la acción misionera de la comunidad.

b) La conversión: es la respuesta al llamado de Jesús.

c) El discipulado: es la profundización en el misterio de la persona de Cristo.

d) La comunión: no puede haber vida cristiana sino en comunidad.

e) La misión: el discípulo experimenta la necesidad de dar a conocer a Jesús.

Criterios generales:31

Una formación integral, kerygmática y permanente:

La misión más importante de la formación es ayudar a los miembros de la iglesia a encontrarse siempre con Cristo, y así reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la misión cristiana en el mundo.

Las dimensiones: «La formación abarca diversas dimensiones que deberán ser integradas armónicamente a lo largo de todo el proceso formativo. Se trata de la dimensión humana, comunitaria, espiritual, intelectual, pastoral y misionera «.32

a) Dimensión humana y comunitaria: tiende a acompañar procesos para volvernos capaces de vivir como cristianos en el mundo.

b) Dimensión espiritual: es la dimensión que funda al ser cristiano en la experiencia de Dios, llevándolo a través del Espíritu por los senderos de la maduración profunda.

c) Dimensión intelectual: esta capacita para el discernimiento, el juicio crítico y el diálogo sobre la realidad y la cultura.

d) Dimensión pastoral y misionera: habilita para proponer proyectos y estilos de vida cristiana atrayentes con intervenciones orgánicas y de colaboración fraterna con todos los miembros de la comunidad.

Una formación respetuosa de los procesos:33

«Un camino largo, que requiere itinerarios diversificados«. Se requieren equipos de formación convenientemente preparados que aseguren la eficacia del proceso y que acompañen a las personas con pedagogías dinámicas, activas y abiertas.

Una formación que contempla el acompañamiento de los discípulos:34

Cada sector del pueblo de Dios pide ser acompañado y formado en su vocación y ministerio al que ha sido llamado.

Una formación en la espiritualidad de la acción misionera:35

No es una experiencia que se limita a los espacios privados de la devoción, sino que busca penetrarlo todo con su fuego y con su vida.

3. INICIACIÓN CRISTIANA Y CATEQUESIS PERMANENTE:36

Iniciación a la vida cristiana:37

Se impone la tarea irrenunciable de ofrecer una modalidad operativa de iniciación que, además de enmarcar el qué, de también elementos para el quién, el cómo y el dónde se realiza. «La iniciación cristiana, que incluye el kerygma, es la manera práctica de poner en contacto con Jesucristo e iniciar en el discipulado»

Propuestas para la iniciación cristiana:38

La iniciación cristiana da la posibilidad de un aprendizaje gradual en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesucristo.

Catequesis permanente:39

La catequesis no puede limitarse a una formación meramente doctrinal, sino que ha de ser una verdadera «escuela de formación integral» (en ecuador, en nuestra diócesis, llevamos un proceso catequético de cinco años de formación para recibir, después del bautismo, los demás sacramentos de iniciación cristiana)

4. LUGARES DE FORMACIÓN PARA DISCÍPULOS:40

«A continuación, consideraremos brevemente algunos espacios de formación de discípulos misioneros«.41

La familia:42

Está llamada a introducir a los hijos en el camino de la iniciación cristiana. Ella ofrece a los hijos un sentido cristiano de existencia y los acompaña en la elaboración de su proyecto de vida, como discípulos misioneros.

Las parroquias:43

Son células vivas de la iglesia y lugares privilegiados en los que la mayoría de los fieles tienen una experiencia concreta de Cristo y de su Iglesia. Esto requiere que se organicen en ellas variadas instancias formativas que aseguren el acompañamiento y la maduración de todos los agentes pastorales y de los laicos insertos en el mundo.

Pequeñas comunidades eclesiales:44

Son un ámbito propicio para escuchar la Palabra de Dios, para vivir la fraternidad, para animar en la oración, para profundizar procesos de formación en la fe y fortalecer el exigente compromiso de ser apóstoles en la sociedad de hoy.

Los Movimientos eclesiales y nuevas comunidades:45

En ellos los fieles encuentran la posibilidad de formarse cristianamente, crecer y comprometerse apostólicamente, hasta ser verdaderos discípulos misioneros.

Pastoral vocacional. Los Seminarios y Casas de formación religiosa:46

Acompaña cuidadosamente a todos los que el Señor llama a servirle a la iglesia en el sacerdocio, en la vida consagrada o en el estado laical. Un espacio privilegiado, escuela y casa para la formación de discípulos y misioneros, lo constituyen sin duda los Seminarios y las Casas de formación:

  • Se debe hacer una selección cuidadosa de los candidatos (sicológica, vocacional, humana…)
  • La primera formación, aquella de tiempo de seminario, debe ser al igual que en las comunidad apostólica que se mantenía adherida al Resucitado.
  • Es importante tener cursos suficientes para formadores.
  • Es necesario un proyecto formativo del Seminario que ofrezca a los seminaristas un verdadero proceso integral: humano, espiritual, intelectual y pastoral, centrado en Jesucristo Buen Pastor.
  • Se procurará, a lo largo de la formación, desarrollar un amor tierno y filial a María.
  • Se deberá prestar especial atención al proceso de formación humana hacia la madurez. Ésta debe llevar a comprender mejor el significado evangélico del celibato consagrado como valor que configura a Jesucristo…
  • En todo el proceso formativo, el ambiente del Seminario y la pedagogía formativa deberán cuidar un clima de sana libertad y de responsabilidad personal, evitando crear ambientes artificiales o itinerarios impuestos.
  • Al mismo tiempo, el Seminario deberá ofrecer una formación intelectual seria y profunda, en el campo de la filosofía, de las ciencias humanas y, especialmente, de la teología y la misionología… reforzar en el currículo el estudio de la Palabra de Dios.
  • Es necesario contar en cada Seminario con el número suficiente de profesores bien preparados…
  • Es indispensable confirmar que los candidatos sean capaces de asumir las exigencias de la vida comunitaria, la cual implica diálogo, capacidad de servicio, humildad…
  • Los jóvenes provenientes de familias pobres o de grupos indígenas requieren una formación inculturada…
  • Es oportuno señalar la complementa riedad entre la formación iniciada en el Seminario y el proceso formativo, que abarca las diversas etapas de vida del presbítero. «Hay que despertar la conciencia de que la formación sólo termina con la muerte.47
  • «Las Casas y Centros de formación de la vida religiosa son también espacios privilegiados de discipulado y formación de los misioneros y misioneras, según el carisma propio de cada Instituto religioso».48

La educación católica:49

Está llamada a transformarse en un lugar privilegiado de formación y de promoción integral.

Los centros educativos católicos:50

La iglesia está llamada a promover en sus escuelas una educación centrada en la persona humana que es capaz de vivir en comunidad, aportando lo suyo para su bien.

Universidades y centros superiores de educación católica:51

Es necesaria una pastoral universitaria que acompañe la vida y el caminar de todos los miembros de la comunidad universitaria.

4 conclusiones:

Al terminar este itinerario formativo de los discípulos misioneros puedo concluir lo siguiente:

  1. El Magisterio es un tesoro invaluable y una herramienta indispensable en todo proceso formativo: esta experiencia de hablarles desde el Magisterio me hizo valorar más la voz formativa de la iglesia, es decir su magisterio. Desde él uno puede estar seguro de cumplir a cabalidad el ministerio que la Iglesia le pida.
  2. El documento de Aparecida: es una sintésis del magisterio latinoamericano, que va a la par con el hoy de nuestros pueblos y con el momento histórico de nuestra vocación. Ella recoge lo que la Iglesia en su Magisterio ha venido enseñando sobre la formación de los presbíteros.
  3. El itinerario que Aparecida nos presenta: es un camino que parte del encuentro personal y comunitario con el Señor, llevado a una experiencia continua de fe, o sea la vida en jesucristo, y continuado en la formación permanente para la misión. No es un itinerario improvisado, por el contrario, es la respuesta formativa que da el Magisterio eclesial y que ha venido elaborando con el tiempo, frente a los desafíos que presenta la formación de los presbiteros.
  4. Las luces y las sombras en los procesos formativos y en la realidad de los pueblos: se interpretan desde Cristo. El mundo y la vida, sin Cristo, están inmersos en la oscuridad.
  5. Definición de iglesia: se entiende no como jerarquia sino como comunidad de fieles, que viven de la fe y esperan en Cristo. Es una «comunidad formativa».
  6. La formación de los discípulos misioneros: el encuentro con Jesucristo es el principio fundamental de todo proceso formativo; el encuentro con el hermano es el complemento y la continuidad de dicho proceso. La formación se entiende como un «hacerse (formarse) discípulo (con Jesús) misionero (con el hermano)».
  7. Aparecida está en clave de pueblo de Dios: laicos y clero, es decir, creyentes; y, en continuidad con las últimas conferencias, «de creyentes que esperan». Y de encuentro, pues no se entiende una vida cristiana sin el encuentro fundante, sin el encuentro del creyente con Jesucristo… nos hizo discípulos misioneros para estar con él… el encuentro es lo formativo para el discipulo misionero (con Jesús y con los hermanos).
  8. El itinerario formativo es sinónimo de discipulado misionero: así se lo debe entender, vivir y practicar.
  1. Aparecida 101
  2. Mensaje de la V Conferencia General a los pueblos de América latina y el Caribe. APARECIDA, documento conclusivo. Ediciones Conferencia Episcopal Ecuatoriana, 2007.
  3. 154
  4. Ibíd., p. 30
  5. 1
  6. 98
  7. Cf 99
  8. Cf 100
  9. Cf 100, c
  10. Cf 130
  11. Cf 131
  12. A 243
  13. 246
  14. 246
  15. 247
  16. 249
  17. 250
  18. 251
  19. 253
  20. 254
  21. 254
  22. 255
  23. 256
  24. 257
  25. 258-265
  26. 263
  27. 266-272
  28. 273-275
  29. 276
  30. 278
  31. 279-285
  32. 280
  33. 281
  34. 282-283
  35. 284-285
  36. 286-300
  37. 286-288
  38. 289-294
  39. 295-300
  40. 301-346
  41. 301
  42. 302-303
  43. 303-306
  44. 307-310
  45. 311-313
  46. 314-327
  47. 326
  48. 327
  49. 328-330
  50. 331-340
  51. 341-346

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