La Casa Madre a lo largo de los siglos

Mitxel OlabuénagaHistoria de las Hijas de la CaridadLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Sor Renée LELANDAIS · Fuente: Ecos 1995.
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Siguiendo los avatares de la historia, la Casa Madre, principal establecimiento de la Compañía, ha tenido con frecuencia que cambiar de domicilio. Cuales son esos domicilios y las causas de estos cambios, es lo que vamos a presentar aquí.

Al principio, fueron las diversas viviendas de Santa Luisa las que hicieron las veces de Casa Madre. Cuando encontró a San Vicente —a fines de 1624 o principios de 1625— vivía en la calle de Courteau Vilain. Después de la muerte del Señor Le Gras, en diciembre de 1625, Santa Luisa fue a establecerse en la feligresía de San Nicolás de Chardonnet, para acercarse a San Vicente que vivía en el Colegio de “Bons Enfants” desde la muerte de la Señora de Gondi.

Los diferentes biógrafos de Santa Luisa, no siempre están de acuerdo sobre el lugar exacto donde vivió. Algunos como Gobillon, dicen sencillamente: “cerca de San Nicolás de Chardonnet” Monseñor Baunard que vivió en el siglo pasado y que conoció el supuesto lugar de la casa, escribe: “Cuando se pasa por la antigua calle de Fossés-Saint-Victor(hoy calle del Cardenal Lemoine), se ve, en el n° 43, una casita que no tiene más que dos ventanas en la fachada, con una puerta baja que da acceso a ella… “. En su Guía de San Vicente de Paúl a través de París (5) el Padre Chalumeau, c.m., indica que de 1626 a 1631, Luisa de Marillac vivió en tres domicilios sucesivos en la calle San Victor.

San Vicente al escribir a Santa Luisa, sólo una vez puso la dirección completa: “A la Señorita Le Gras, calle de Versalles, frente a LEpée Royale. El Diccionario histórico de las calles de París indica, en el artículo de la “calle Monge”, lo que sigue: n° 21. Emplazamiento de la casa de la calle de Versalles donde Luisa de Marillac (1591-1660) vivió desde 1632a 1636…”. Fue allí donde reunió a las primeras Hijas de la Caridad, el 29 de noviembre de 1633. Muy pronto, esta casa resultó demasiado pequeña y, en 1636, se planteó la cuestión del cambio.

San Vicente no quería que la casa de las Hijas de la Caridad estuviera demasiado cerca de San Lázaro. Así escribía a Santa Luisa: estamos en medio de gentes que lo observan todo y que todo lo juzgan. Apenas nos viesen entrar dos o tres veces en su casa, se pondrían a hablar…”.

San Vicente se enteró que alquilaban una casa en La Chapelle.Las Hermanas se instalan allí en 1636. Actualmente el emplazamiento de esta casa corresponde al n° 2 de la calle de Marx Dormoy, como lo indica una lápida colocada en la fachada.

La extensión de las “Caridades” necesitaba relaciones más frecuentes entre los Superiores y por tanto un acercamiento de las dos Casas Madres. En 1641, San Vicente alquila para las Hijas de la Caridad una casa que acababa de comprar a dos burgueses de París, en el arrabal San Denis, casa vecina al priorato de San Lázaro. La Comunidad se trasladó allí en los primeros meses de 1641 y, en 1653 el contrato de alquiler se cambió en contrato de venta. La revolución francesa modifica muchas cosas. En abril de 1792, Sor Deleau, a la sazón Superiora General, informa a las Hermanas de la supresión de las Congregaciones. A las Hermanas del Seminario se las envió con sus familias y a final del año un grupo de soldados fueron a tomar posesión de la casa; las últimas Hermanas que habitaron en ella tuvieron que retirarse.

Después de haberse alojado en diferentes casas de París, Sor Deleau, en noviembre de 1793, vuelve con su familia a Bray-sur-Somme. En 1796, el Superior General, Padre Cayla de la Garde, que entonces se encontraba en Roma, le escribió allí para prorrogarle los poderes de Superiora.

En cuanto se restableció la calma en Francia, Sor Deleau volvió a París, con la intención de reunir la Comunidad si era posible. Con ese fin, alquiló una casa, en el n° 445 de la calle “des Magons Sorbonne”,  y a que la calle del arrabal San Denis no estaba en condiciones para poder vivir en ella. En 1797, recibió allí a las postulantes, algunas de las cuales venían por segunda vez.

Veamos lo que escribió Sor Deschaux, nombrada Superiora General, en 1804, en su circular del 1 de enero de 1805: a… Lo que movió principalmente a nuestra Madre Deleau a establecerse en la capital fue el hecho de que así podía mantener contacto más fácilmente con todas nosotras. A pesar del deseo que tenía de perpetuar nuestros cuidados a los pobres, se daba cuenta de que si no formábamos alumnas, nuestra Comunidad llegaría a destruirse. Por eso concibió el proyecto de secundar la vocación que algunas jóvenes habían conservado durante la revolución, así como el deseo de seguirla en el momento en que tuvieran la posibilidad…”. En la misma circular Sor Deschaux explica: El interés de los pobres del hospital de Auch donde yo residía, me puso en la necesidad de venir a París en esa época (1800), vi al Ministro del Interior (J.A. Chaptal), parecía querer sernos favorable y aprovechamos la circunstancia; tuvo sumo gusto en secundar el celo de Nuestra Madre proporcio­nándole los medios para ejercerlo mediante un documento que le autorizaba a formar alumnas y asignó una casa para esto…”. Antes de entregar el documento, pidió una ‘<memoria,‘ a las Hijas de la Caridad allí presentes. Veamos algunos extractos de esa memoria:

“Ciudadano ministro”

Nuestra Sor Deschaux, directora del hospital de Auch, departamento de Gers, habiéndonos comunicado que el Ministro del Interior deseaba que reanudáramos el servicio a la humanidad doliente, le aseguramos de nuestro celo a este respecto, pero no podemos efectuarlo por falta de Hermanas para los diferentes hospitales de los que habíamos sido expulsadas bajo el gobierno del Terror, y para los cuales se nos vuelve a llamar en los distintos Departamentos… Pedimos por tanto que, si nuestros servicios a los pobres son del agrado del Gobierno, se digne autorizarnos a formar personas adecuadas para esto, lo que exige una educación especial que nuestra Sor Deleau, como primera directora, se propone procurársela… Por tanto, Ciudadano Ministro, solicitamos de usted la autorización de una casa de educación para formar alumnas para el servicio de los pobres de los diferentes hospitales civiles y casas de beneficencia del gobierno y la libertad para la Directora de colocar y de cambiar a las Hermanas según las necesidades”.

El ministro, J.A. Chaptal, ofreció a las Hijas e la Caridad un antiguo orfanato situado en la calle del “Vieux Colombier” (Viejo Palomar).La comunidad de la calle de Magon-Sorbonne se instaló en ella el 20 de enero de 1801. Por diversas razones, entre otras por resultar pequeña y por la gran humedad, esta casa no era conveniente y pronto hubo que buscar otra. El Ministro de Culto, encargado de esta búsqueda, les ofreció a principios del año 1813 el palacete Chátillon, en la calle del Bac.

Entre el decreto de 1813 y la llegada de las Hermanas a la casa, en junio de 1815, se construirá la Capilla así como el edificio situado frente a ella en el patio de Santa María.

Entre 1843 y 1845 se llevó a cabo una gran construcción, el “Seminario” al noroeste de la casa, lindando con la calle de Babylone. En 1854 fue la compra de la casa n° 128 de la calle del Bac, hoy n° 136. En 1849 se hizo la primera ampliación de la Capilla y en 1856 la construcción de la sala actual de Ejercicios.

En 1879 llegó a oídos de los Concejales del Ayuntamiento que no éramos propietarias y plantearon la cuestión ante el Consejo municipal, el 17 de diciembre de ese año. El relator de la comisión de presupuestos invitaba al prefecto a expulsar a las Hermanas. La discusión en torno a este punto se fue prolongando hasta finales del siglo XIX. Sin embargo, en 1882, una memoria del Sr. Aucoc, Consejero de Estado, demostró que el derecho de la Congregación estaba establecido de una manera irrefutable y que no podía desconocerse. Desde el comienzo de dicha memoria, indicaba que la pretensión de la ciudad de París no estaba fundada ni en derecho ni en hecho. La discusión continuó aún durante cierto tiempo, pero no tuvo resultado.

Para el centenario de las apariciones, la Capilla fue completamente renovada y ampliada tanto en anchura como altura. El 20 de abril de 1930 fue bendecida por Nuestro Superior General y dedicada, como era lógico, a la Virgen de la Medalla.

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