La Basílica-Parroquia de La Milagrosa (Madrid)

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión en EspañaLeave a Comment

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msoFDCDEUna Iglesia dedicada a San Vicente de Paul

Una vez terminada la casa de García de Paredes, 45, la Comunidad de Misioneros Paules, cada día más numerosa, echaba en falta una iglesia capaz para celebrar el culto divino. Se decidieron a edificar un templo en honor de San Vicente de Paúl, su fundador. Se buscó un arquitecto notable, D. Juan Bautista Lázaro, y una vez hechos los planos y aproba­dos, se dio comienzo a la obra.

El 29 de abril de 1900 era bendecido el te­rreno, a la derecha de la nueva casa, entre las calles de García de Paredes y la actual de Fer­nández de la Hoz, en el barrio de Chamberí. El 29 de marzo de 1901, el entonces obispo de Madrid, don José María de Cos, colocó la pri­mera piedra. Las obras de construcción dura­ron cuatro años. El 23 de junio de 1904, el Nun­cio del Papa, Mons. Arístides Reinaldo consa­graba solemnemente e inauguraba la iglesia.

La describía así su arquitecto: «Es de esti­lo neo-gótico. La arquitectura exterior es mar­cadamente mudéjar, realzada en ladrillo para armonizar con la casa a la que sirve de com­plemento. La fachada está flanqueada por dos torres. En el centro de la fachada se abre la iglesia a su nave central: la puerta en arco de tercer punto y archivolta de cantería. En el segundo cuerpo hay una gran rosa de piedra calada, coronada por un frontón triangular, re­matada por una sencilla cruz».

El tímpano estuvo ocupado por una com­posición en cerámica con el escudo de la Con­gregación, obra del ceramista Daniel Zuloaga. No hace muchos años que se desmoronó sin poderse restaurar y se puso en su lugar un mosaico con la imagen de la Virgen Milagrosa y a sus pies San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, obra de la casa Santa Rufina de Madrid, en el año 1975.

Una bellísima reja de estilo neogótico flo­rido, recientemente restaurada, cierra el acce­so al templo. Las torres cuadradas hasta la al­tura del arranque del frontón central, cambian su planta en octogonal, calados sus muros por ventanales, constituyendo linterna ornada con gabletes y pináculos con agujas piramidales. En una de ellas está el campanario y en la otra el reloj, con esferas en ambas torres.

Descripción del templo

El nuevo templo tiene una superficie de 900 metros cuadrados, 40 metros de lon­gitud y 24 de ancho. Su disposición es de planta rectangular, terminada la cabecera en forma poligonal. Se halla dividido en tres naves siendo la central de mayor latitud y altura que las laterales y la división está he­cha por doce columnas, número simbólico de los Doce Apóstoles. Las naves bajas dan la vuelta alrededor de la alta, constituyendo la girola, donde al principio estuvo situada la sillería, cerca de trescientos sitiales, que exigían las necesidades de la numerosa co­munidad.

A través de los años la iglesia ha sufrido diversas transformaciones, influenciadas por los gustos de la época, por la guerra del 1936, en la que todo fue destruido, (quedando sólo las paredes del edificio y por fortuna las vi­drieras, ya que se dedicó el templo a cine) y las normas del Concilio Vaticano II, para la adaptación de la Liturgia.

Terminada la guerra, el benemérito P. An­tonio Serra, rector de la Basílica desde 1926, comenzó la penosa obra de la restauración, poniendo en ella todo su entusiasmo, con un gusto muy propio de postguerra y medios más bien pobres, hasta la nueva y última re­forma según las normas sobre la Sagrada Li­turgia del Concilio Vaticano II.

La reforma fue llevada a cabo por la fir­ma Raventós de Barcelona, después de varias consultas aprobadas por la Comisión Liturgia del Arzobispado de Madrid. Dieron comienzo dichas reformas en septiembre de 1966 y duraron hasta el 14 de marzo de 1967, en que se abrió de nuevo al culto en solem­ne celebración presidida por el Arzobispo de Madrid, D. Casimiro Morcillo.

Mientras duraron las obras el culto se man­tuvo en el salón parroquial debidamente pre­parado. El acondicionamiento guardó la línea de estilo neo-gótico, tratando de armonizar con las líneas nuevas introducidas. Se dotó de nuevo sistema de calefacción y de aire acon­dicionado para el verano; de una capilla para los confesionarios y de una nueva capilla en la girola, como lugar de oración y celebraciones de grupos pequeños.

Entrando a la derecha se encuentra la ca­pilla del Sagrado Corazón, con una hermosa talla del mismo, de finales del siglo XIX y que procede de la derruida iglesia de San Francis­co, de Paredes de Nava (Palencia). Fue dedi­cada la capilla a baptisterio hasta que se co­locó la pila en el presbiterio del altar mayor, en 1974.

Sobre las pilas de agua bendita, de piedra de Colmenar, dos lápidas: una recuerda que el templo es Basílica y en la otra los Obispos consagrados en este templo. En el arco de la nave derecha, junto a la entrada de la capilla penitencial se colocó en 1967, a modo de retablo, todo el camino de la Cruz, comenzando por la Oración del Huerto y ter­minando en la Resurrección del Señor, obra de la Casa Raventós en el año 1967.

Además de este retablo de Pasión existe el tradicional Vía Crucis, en planchas de me­tal, obra de la Casa Granda, para el ejercicio piadoso. En la cuarta arcada de la nave y so­bre sencilla repisa se encuentra la imagen de San José, talla de finales del siglo XIX.

La Iglesia de San Vicente de Paul es declara­da Basílica Menor

La iglesia, comenzada en 1900, había sido inaugurada en 1904 y desde entonces el esplendor de su culto fue en aumento. Las aso­ciaciones de la Milagrosa atraían muchos fie­les, hasta el punto de que la iglesia comenzó a llamarse «de la Milagrosa». Aún en provincias se hablaba de la iglesia como de El Santuario Nacional de la Milagrosa.

En 1923 se organizó una peregrinación a Roma presidida por el Cardenal Segura, enton­ces Obispo de Coria, a quien se apellidaría lue­go el «Cardenal de la Medalla». Se le solicitó al Papa Pio XI la concesión del título de Basílica Menor para la Iglesia de San Vicente de Paúl.

El 23 de julio de 1923 el Papa publica la bula de concesión del título de Basílica Me­nor. El Breve «Congregationis Missionis» de Pío XI llenó de alegría a todos. El texto oficial, traducido al español, dice así:

«Nuestro amado hijo Lorenzo Sierra, pres­bítero de la Congregación de la Misión y Superior de la Casa de Madrid, nos hace presente que las Asociaciones de la Visita Domiciliaria, bajo la advocación de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, han tomado, con el au­xilio de Dios, tal incremento en España que ha parecido oportuno al Superior General de la Congregación de la Misión y también Direc­tor General de estas asociaciones, previo el consentimiento del señor Obispo de Madrid, constituir en la iglesia que la dicha Congregación tiene en Madrid, bajo la advocación de San Vicente de Paúl, el único centro litúrgico, en España, de las susodichas asociaciones, en el altar o capilla dedicado o consagrado a la Santísima Virgen Milagrosa que existe en la misma iglesia.

Resultando dicho templo de los Rvdos. PP. Paúles digno de todo encomio, tanto por el excelente estilo arquitectónico y su ampli­tud como por la gravedad y magnificencia de sus funciones religiosas; y siendo, por otra parte, la iglesia principal de la Congregación de la Misión de la Provincia de Madrid, a la que asiste un número considerable de fieles, como a centro litúrgico de las Asociaciones de la Medalla Milagrosa en España para im­petrar la protección de la Santísima Virgen, acogemos con benevolencia las preces a Nos dirigidas por el muy digno Superior de la Casa de Madrid, el cual, expresando a la vez los deseos del Superior General de la Congre­gación de la Misión, nos ha rogado tengamos a bien declarar a dicha iglesia, por medio de un indulto apostólico, Basílica Menor.

Por esto, y después de oír a Nuestro Ve­nerable Hermano Antonio Vico, Cardenal de la Santa Iglesia Romana y Obispo de Porto y de Santa Rufina, Prefecto de la Sagrada Congre­gación de Ritos, con nuestra autoridad apostó­lica, y en virtud de las presentes letras, y para siempre, honramos con el título de Basílica Me­nor a la iglesia de San Vicente de Paúl…, etc.»

El título de Basílica se había conseguido gracias a las Asociaciones de la Medalla Mi­lagrosa. De aquí surgió en el lenguaje popu­lar el nombre de Basílica de la Milagrosa. El documento, publicado en Acta Apostolicae Sedis, y del cual hay una copia auténtica en la Basílica, lo firma el Cardenal Gasparri, Secre­tario de Estado. El nombre oficial es, pues, el de Basílica de San Vicente de Paúl.

De Basílica de San Vicente de Paul a Parro­quia la Milagrosa

Los Misioneros Paules dedicaron a San Vi­cente de Paúl este templo, como testimonian las vidrieras del ábside y el rosetón. Durante muchos años presidió el altar mayor una ima­gen de San Vicente.

El título de Basílica va dirigido a la Iglesia de San Vicente de Paúl, donde tenían ya su sede las Asociaciones de la Virgen Milagrosa, muy extendidas por España. Cuando en 1925 se construye un nuevo retablo, la imagen de la Milagrosa ocupó el centro y la de San Vi­cente el ático de dicho retablo.

En 1930, con motivo del centenario de las Apariciones de la Virgen a Santa Catalina Labouré, hubo un gran movimiento devocional hacia este título de la Virgen y el pueblo de Madrid comenzó a llamar a este templo «La Milagrosa». Cuando en 1965 el Obispado de Madrid erige la Parroquia en esta Basílica, la llama sencillamente así: Parroquia La Milagro­sa, quedando los títulos pontificios a nombre de San Vicente de Paúl y los diocesanos a nombre de La Milagrosa.

El primer Párroco, P. Primitivo Gonzalo, pidió a la Congregación del Culto Divino un arreglo y en un decreto de 29 de diciembre de 1967 esta Congregación concede a la Basílica que se llamara «de la Beatísima Virgen María de la Santa Medalla y de San Vicente de Paúl».

Fernando Espiago

Revista Conmemorativa, 2015

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