José Tort

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Benito Paradela, C.M. · Year of first publication: 1935 · Source: Notas biográficas.
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P. José Tort.—Era de San Quintín de Me­diana (Barcelona), donde en mayo de 1717 dieron los Paúles su primera misión en España ; nació el 8 de octubre de 1688; entró en la Congregación el 19 de octubre de 1710 y se ordenó de sacerdote antes de terminar el noviciado, haciendo los votos el 20 de octubre de 1712. Quizá para imponerse bien en los ministerios y prácticas de la Congregación, partió para la casa de Burdeos el 18 de abril de 1723, regre­sando a Barcelona el 29 de noviembre del año siguiente. fue elegido diputado por la casa de Barcelona para la asamblea provincial en 1730 y 1735. Desde el verano de 1736 hasta abril de 1748 fue superior de la casa de Barcelona, teniendo el consuelo de ver terminada la obra de la iglesia. Salió de Barcelona para superior de la nue­va fundación de Guisona el 18 de marzo de 1751 y allí acabó su carrera mortal el 22 de diciembre de 1759. Se condujo siempre conforme a las Reglas, Decretos de las Asambleas y advertencias de los superiores. Era muy ins­truido en Sagrada Escritura y Teología y estaba ador­nado de todos los conocimientos divinos y humanos que pueden desearse en un sacerdote de la Misión. Acudían a él personas de todas clases en demanda de consejo, sin que por ello sufriera menoscabo su profunda humildad. El Obispo de Urgell confería con él las cosas más difíciles, y secretas del gobierno de su diócesis y le tomó por direc­tor espiritual, y afirmaba que jamás había encontrado per­sona de conversación tan dulce, sencilla, devota y erudita como el P. Tort. Aunque de salud endeble y probado con muchas enfermedades, gracias a su talento y sobre todo a su santidad, desempeñó admirablemente todas las obras y ministerios que le confiaron. Siempre iban en él de la mano la prudencia y la sencillez. Austero en el aspecto, pero pacífico y dulce en el obrar. Amable con el próji­mo, profundamente piadoso con Dios y con la Santísima Virgen, no dejó tras sí más que amigos y admiradores. (Notices sur les Prétres, Clercs et Fréres defunts de la Congregation…, t. IV, p. 468. París, 1903.)

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