P. José Jofreu.—Nació en Barcelona el 16 de febrero de 1676. Era de familia distinguida y recibió excelente educación. Graduóse de doctor en leyes y a los veinticinco años era ya abogado de nota y defendió con éxito muchas causas. Quiso irse a los Cartujos, donde tenía un hermano; pero agradándole más los fines de la Misión, entró en ella el 20 de julio de 1704, a los pocos días de instalarse en Barcelona los Misioneros. Fue ordenado sacerdote en marzo de 1705 e hizo los votos el 1 de agosto de 1706. Al mismo tiempo que se perfeccionaba en las ciencias eclesiásticas, trabajó con celo incansable en la obra de los ejercicios espirituales, y, sin duda, fue el principal autor del famoso Manual de piadosas meditaciones, publicado en 1709, tan repleto de sana doctrina y tan apreciado siempre por las personas piadosas. Al apoderarse de Barcelona el mariscal Berwick en 1714, expulsó de España y de todos sus dominios al P. Jofreu, dando la Junta regia la razón de tal medida en los siguientes términos: «Este ha sido grande fomentador de la rebelión y, con capa de virtud, ha causado graves daños; porque era tenido por persona muy espiritual, y como tal fue llamado por los comunes por consultor de conciencia, y fue de parecer que se resistiesen a las armas del rey, que Dios había de obrar milagros en el último extremo». Estuvo algún tiempo en las casas de la misión de Roma y Florencia. Enviado a Portugal en enero de 1718, luchó con tenacidad indomable cerca de veinte años para volver la casa de Lisboa a la obediencia del superior general, de que la habían substraído el P. Gómez da Costa y Juan V. A pesar de todo, el rey le apreciaba mucho, por la libertad y franqueza con que le hablaba, y de ningún modo quería consentir en que saliera de su reino. Además, por su respeto costeó con regia munificencia las fiestas de beatificación y canonización de San Vicente, la Vida del Santo por Fray Juan ‘del Santísimo Sacramento, vertida al portugués por José Barbosa, y la más lujosa edición que se ha hecho de las Reglas de la Congregación. El extenso prólogo que precede a éstas, narrando la vida y virtudes de San Vicente y los ministerios peculiares de su Congregación, es indudablemente obra del P. Jofreu. Este, después de establecer sólidamente y en debida forma la Congregación en Portugal, falleció en Lisboa el 19 de enero de 1743. «Fué un verdadero hijo del Apóstol de la Caridad que, caminando sobre sus huellas, imitando sus virtudes y fiel a su espíritu y enseñanzas, no deshonró jamás a su Padre. Es muy grato y alentador contemplar las grandes figuras de otros tiempos y detenerse ante aquellos Misioneros de carácter tan firme como el P. Jofreu ; porque son la mejor lección para nuestras futuras generaciones que tienden a debilitarse, y a las que acobarda a menudo el sacrificio y la lucha.» Por testamento otorgado en 1739 dejó los bienes que poseía en Cataluña a la casa de Barcelona, para que se celebraran misas por su alma y por las de sus padres, y para sostener una sección de cuatro Misioneros que fueran dando misiones por los pueblos del Principado, prohibiendo expresamente emplear dichos bienes en mejoras y obras materiales de la casa. (Anales, t. XXXVI, p. 511 y t. XXXVIII, p. 554.)
José Jofreu







