Jesucristo, centro de mi vida (primera parte)

Francisco Javier Fernández ChentoAsociación Internacional de CaridadesLeave a Comment

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Author: Desconocido · Year of first publication: 2010 · Source: AIC México: Temas de Formación basica para aspirantes.

OBJETIVO.- Como Voluntaria Vicentina saber que no podemos tener otra motivación para el trabajo que no sea Jesucristo. Vaciarnos de nosotras mismas para revestirnos de Jesucristo.


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PRESENTACIÓN

La espiritualidad de San Vicente de Paúl es Cristocéntrica, es decir que Jesucristo es el centro de todo y nos presenta a un Jesús en los pobres y a los pobres en Jesús. Jesucristo es Dios encarnado en la historia humana, un Cristo pobre, que toma nuestra condición humilde. (Flp. 2,7). Jesucristo, Evangelizador de los pobres y servidor de ellos (Mateo 25, 31-45) y enviado a ser «buena noticia» (Luc. 4, 18-19) para los que sufren, para los cautivos, los oprimidos, para ellos es con preferencia, aunque no con exclusividad, el Reino de Dios. Esta imagen de Jesucristo es la más fuerte en el pensamiento y en la acción de San Vicente y buscar incisamente «revertirse de Jesucristo, vaciándonos de nosotros mismos» es un proceso de todos los días y de donde se desprende nuestra verdadero cristianismo y nuestra espiritualidad vicentina.

Jesucristo es el enviado del Padre, el misionero del Padre para los pobres y quién al final de su vida en la tierra, deja a sus discípulos la misión de continuar, par que la «Buena Noticia» siga siendo dirigida con preferencia a los pobres y sigan éstos en el centro de la Iglesia y del mundo. «Que felicidad, señores, hacer lo que Jesucristo vino a hacer en la tierra: a anunciar la Buena Noticia a los pobres, sí, señores, a los pobres». (SV)

Jesucristo nos envía a reorganizar de otro modo el orden del mundo, donde las Bienaventuranzas (Mateo5, 1-10) serán la ley y en el que Jesucristo mismo, en la persona de los más pequeños y pobres, será el centro y la luz.

Imitar a Jesucristo, seguir a Jesucristo, hacer de Él el centro de nuestra vida, es cuando nos asemejamos a Él para hacer lo que hizo, para que su misión siga continuándose de generación en generación.

«Acuérdese, de que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo, y que hemos de morir en Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesucristo hay que vivir como Jesucristo» (I, 320) Con esta cita de San Vicente podemos descubrir la pasión y la importancia que para nuestro fundador tenía la persona de Jesús: «No, padre, ni la filosofía, ni la teología, ni los discursos logran nada en las almas; es preciso que Jesucristo trabaje con nosotros, o nosotros con Él; que obremos en Él y Él en nosotros… (XI, 236)

PARA REFLEXIONAR

  • Espiritualidad Vicentina Lucas 4, 18-19
  • El Ser y el Quehacer de la V.V. inspirado en JC Juan 13, 1-20
  • Vaciarse para revertirse de Jesucristo Conversión 2Co 5,20 Ezequiel 33, 11
  • Motivación para el servicio Mateo 13, 44-49, Lucas 17
  • Solo Jesucristo Efesios 4, 17-24
  • Nuestra fuerza y motor es solo Jesucristo 2 Co. 12. 9-10 Flp 4, 12-13 Efe 6, 10-12

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

  • ¿Quién es Jesucristo para mí?
  • ¿Qué lugar ocupa para mí vida?
  • ¿Cómo ha ido cambiando el conocimiento de Jesucristo en mi vida?
  • El Evangelio ¿me ayuda a cuestionar mis actitudes? ¿Cuándo? ¿Cómo?
  • En el pobre ¿Cómo encuentro a Jesucristo?
  • ¿Qué hago yo hoy para que Jesucristo sea el centro de mi vida?

COMPROMISO

Como Voluntarias Vicentinas es muy importante que tratemos de confrontar nuestra vida con el Evangelio, en hechos y actitudes muy concretas. Hacer con frecuencia una «revisión de vida» es una manera muy definida de ir «incorporando» a nuestra vida los sentimientos, actitudes, acciones de Jesucristo. Buscarlos todos los días por medio de la oración personal y en comunidad, Eucaristía, rezo de la Liturgia de las horas, meditaciones, lectura de la Palabra, etc.

ME COMPROMETO A LEER LA PALABRA (lo más seguido posible) Y DE FRENTE AL EVANGELIO, EN MI FAMILIA, EN MI CENTRO:

– CUESTIONAR MIS ACTITUDES

– CUESTIONAR MI SERVICIO

ORACIÓN

Concédenos, Señor, amarte con todo el corazón, que Jesucristo sea realmente el Sr. Y centro de nuestra vida, que podamos amar con el mismo amor de Jesucristo a nuestro prójimo.

Concédenos, entregarnos a tu servicio, dejando en ti todas nuestras preocupaciones, confiando en tu divina misericordia.

Con la seguridad de que estás en medio de nosotros te decimos:

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS…

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